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domingo, 10 de marzo de 2013

Un centrojás llamado Volante


La historia indica que un 20 de octubre de 1888, don Guillermo Gaebeler fundó el pueblo de Villa General Paz, un terreno de 46 hectáreas que dos años antes había adquirido y loteado, y que hoy es el casco urbano céntrico donde sobresale nítidamente el Club Atlético Lanús con su sede, su gran estadio, el polideportivo y dos de sus anexos, en el lado Este de la ciudad brilla la entidad que fuera fundada un 3 de enero de 1915 y que luego de un recorrido apasionante e irregular se ha convertido en una de las instituciones más sólidas y pujantes del país. Mi bisabuelo materno, don José María Volante, recién llegado de Italia con su flamante esposa, fue uno de aquellos pioneros que acudió a la convocatoria de Gaebeler, quien ofrecía sus terrenos en cuotas, algo infrecuente por entonces. Gracias a él, don José pudo adquirir uno en la calle que por entonces se llamaba Gral. Acha, entre José C. Paz y Margarita Wield, y allí levantó una típica casa chorizo precedida por un enorme galpón donde llevó a cabo su oficio de herrero de la compañía de tranvías. En la casa que aún mantiene la misma fachada de los últimos 70 años, don Volante y su esposa Luisa Estevano tuvieron siete hijos. Ángela, la madre de mi madre, fue la primogénita, nació en 1900 -vivió 96 años- y una seguidilla de frecuencia vertiginosa trajo a Juan, Luisa, Carlos, Hermelinda, Julio y José, el menor, nacido en 1911. Él y Carlos, que había llegado al mundo en 1907, vestirían muy pronto la fascinante casaca de Lanús. 

José Norberto Volante, icono de la historia de Lanús, en 1951.
En 1924, con apenas diecisiete años y en la posición de centro-half, Carlos Martín Volante debutó en la primera granate, cuya divisa defendería en once oportunidades hasta 1926, cuando pasó a Platense, desde donde iniciará un largo periplo sobre el que volveremos más adelante. El menor de sus hermanos, José Norberto, debutó en la primera de Lanús en 1928 jugando en la misma posición que Carlos pero dos años después de su partida. Ambos hermanos, uno para cada equipo, disputaron el domingo 24 de marzo de 1929 el histórico primer cotejo oficial en la nueva cancha de Arias y Acha -allí donde hoy se levanta la imponente Fortaleza, a dos cuadras y media de la casa familiar de los Volante- entre Lanús y Platense.

Más conocido como Pepe, José Volante disputó 53 partidos oficiales en la entidad sureña. En 1930, un choque con el consagrado futbolista de San Lorenzo y la Selección, Luís Monti, troncó su carrera. Sufrió una fractura de tibia y peroné de la que jamás pudo recuperarse, pese a que intentó continuar en Ferro Carril Oeste. De ojos color del cielo como sus seis hermanos, simpático, emprendedor y de probada honestidad, Pepe Volante volvería al club Lanús en 1951 como entrenador del primer equipo que retornaba a la máxima categoría después del controvertido descenso del 49, cargo que aceptó con la condición de que fuera honorario, sin percibir remuneración alguna, y que ocupó durante un año, hasta la contratación de Roberto Sbarra. Por entonces, el benjamín de la familia desarrollaba una exitosa carrera empresarial como importador de válvulas industriales. Ocho años más tarde, en los comicios del 27 de febrero de 1959, es electo presidente del Club Atlético Lanús por la Cruzada Renovadora Granate, triunfo festejado con una multitudinaria marcha por la calle José C. Paz, hoy 9 de julio, desde la estación hasta la sede social que aun pervive en el Nº 1660 de esa arteria. Por largos años -hasta que Carlos Babington arribó a la presidencia de Huracán- Pepe Volante fue el único jugador, luego técnico y más tarde presidente que cumplió las tres funciones en una misma institución de la primera división. Con ese exclusivo privilegio, se fue de este mundo en 1997 dejando un recuerdo inolvidable en quienes lo conocimos.

Durante la semana previa a la promocionada inauguración oficial de la cancha el enfrentamiento de los hermanos Volante sumaba un condimento adicional. Dicen que Carlos no quería enfrentar al club de su barrio ni a su hermano preferido. La cosa llegó a oídos de doña Luisa, quien los juntó y les ordenó que los dos tenían que cumplir con su obligación y que gane el má mecor, dice un familiar muy cercano que dijo mi bisabuela, que para que no queden dudas de que era una orden, el día del encuentro estuvo en la cancha. Sus dos hijos jugaron pero con distinta suerte. Carlos Volante declaró que "a los diez minutos sufrí un puntapié en un muslo que me dejó muy dolorido y a penas puede terminar el partido", por eso no agarró una, y en cambio Pepe fue la figura de un choque que concluyó con clara victoria granate por 5 a 2. Para los hinchas locales no fue difícil interpretar en el flojo rendimiento de Carlos, entonces jugador de Selección Argentina, lo que tanto se había sospechado. El gran Carlos Volante, hombre que como veremos sería legendario, ante los ojos de su madre y varios de sus hermanos fue abucheado por las dos hinchadas al grito de traidor. La verdad sobre lo sucedido se la llevó a la tumba. Algunos familiares sostienen que doña Luisa era muy brava, pero que Carlos era un tipo de gran personalidad y fuertes convicciones...

Después de jugar un año en Platense, otro en San Lorenzo y otro en Vélez Sarsfield, en 1931 y con 26 años, Carlos Martín Volante fue transferido al Napoli de Italia, siendo de esta manera uno de los primeros futbolistas argentinos que emigraron a Europa. Un año más tarde pasaría al Livorno, y de allí al Torino, donde contraería enlace con María Luisa, una joven hermosa y culta perteneciente a la clase alta de la ciudad de Turin. El clima de una Italia que se encaminaba al fascismo se hizo intolerable para el joven matrimonio. A mediados del 33 Mussolini anunció un decreto mediante ell cual todos los hijos de italianos que habitaran suelo italiana podrán ser convocados a la milicia, Carlos Volante, ayudado por familiares de su esposa, logró escapar por la frontera con Suiza y de allí pasó a Francia y fichó para el Rennes. Entre los años 35 y 36 juega en el Lille, y en 1937 pasa al Paris FC. En la Ciudad Luz entabla amistad con Oscar Alemán; es conocida la historia del equipo de fútbol amateur que el guitarrista de Josephine Baker formó e integró, el Tango Fútbol Club, que jamás perdía, porque secretamente lo integraban cuatro futbolistas argentinos profesionales. Uno de ellos era Carlos MartínVolante.

Vientos de guerra atravesaban a Europa cuando en 1938, siendo aún futbolista del París FC, Carlos Volante aparece como masajista de la Selección de Brasil que participa de la tercera edición de la Copa del Mundo. Volante deseaba regresar a la Argentina, y con esa intención se acercó al scratch brasileño para poder volver sin problemas de fronteras. Lo cierto es que terminado el Mundial viaja a Brasil con la selección verdeamarela y pronto ficha como jugador para el Flamengo de Río de Janeiro, adonde se radica con su esposa y su pequeña hija. En Río volverán a ser padres de otra niña. Cuenta con el respaldo de Joao Havelange, uno de sus mejores amigos en tierra brasileña, donde ya veterano, alcanza su esplendor y se consagra jugando en el Mengo junto a Domingos Da Guia y el gran Leónidas. Con ellos tres como figuras, el equipo más popular de Brasil obtiene tres ediciones del Campeonato Carioca, en l939, 1942 y 1943. A los 36 años, decide retirase con toda la gloria y retornar a la Argentina. 

Carlos Volante, tapa de El Gráfico en 1929.
En otra curiosa coincidencia del destino, en 1945 Carlos Volante antecede a su hermano Pepe como entrenador del primer equipo Granate, de la misma forma en que años antes lo había precedido como jugador. Sin embargo, su estadía en Lanús es breve; al cabo de un año, y a pedido de su esposa, que no se adapta a la vida en nuestro país, retorna a Brasil para dirigir a Internacional de Porto Alegre, después al Vitória y finalmente al Bahía FC, que con él como entrenador, gana su primer Torneo Nacional y clasifica a representando a Brasil en la primera edición de la Copa Libertadores de América. Su relación con país y su ciudad natal fue una lamentable serie de desencuentros y partidas. En 1960 pasa a retiro y luego de su última visita efectuada a principios de en los años 70 cuando yo, que aún era un niño, lo vi por primera y única vez, decide radicarse en Italia junto su esposa y permanece hasta su muerte en Milan, donde sus restos descansan para siempre. Hombre de pocas palabras pero de gran corazón, su vida de futbolista internacional significó una ausencia permanente y dolorosa para sus hermanos, hoy todos fallecidos. De los siete hijos de don José María y doña Luisa, el más brillante fue el menor, José Norberto Volante, Pepe, un dandy de sonrisa imborrable que también presidió el Rotary Club, y que cada fin de año ofrecía en los salones de su empresa fastuosas e inolvidables fiestas para sus amigos y familiares, un tío piola, exitoso y admirado, un hombre emparentado de manera absoluta e incondicional a la vida institucional y deportiva del club Lanús. 

Aquí terminaría la historia de estos dos hermanos granates, si el 15 de febrero del corriente año Lanús y el Flamengo de Ronaldinho no se hubieran enfrentado en La Fortaleza por la Copa Libertadores de América. Esa noche me entrevistó Claudio Portella, jornalista carioca de la cadena Fox y el Diário Lance!. Claudio quería conocer algo más de la historia del gran ídolo del Flamengo, Carlos Volante,  y se encontró con que en su ciudad natal, después de tantos años, muy pocos saben de su existencia. Según Claudio Portella el propio DT del Fla, el veterano Joel Santana, le había contado durante el viaje que el primer gran centrohalf del fútbol brasileño había nacido cerca de la cancha de Lanús, que tanta había sido su impronta que con su nombre fue rebautizada esa posición en el terreno de juego, y que la nueva denominación, con el paso del tiempo, había trascendido las fronteras. El entrenador argentino más exitoso de la historia, Carlos Salvador Bilardo, suele decir que ignora el origen de la palabra volante como sinónimo de mediocampista. El doctor habitualmente expresa su curiosidad sobre un término que en Europa se desconoce por completo, mientras que en todas las ligas de Sudamérica es de uso corriente.

Gracias al colega carioca ahora sabemos que surgió en Brasil, cuando con la llegada de Carlos Volante advirtieron que el “5” rioplatense se desempeñaba de manera distinta, y los entrenadores, para simplificarlo, solían indicarle a sus dirigidos “jugá de Volante”. De esta manera, incluso quienes lo conocimos, nos enteramos que el apellido familiar sobrevuela la patria grande que nace al sur del río Bravo convertido en adjetivo calificativo de la función que desplegaron valores de la talla de Obdulio Varela, Antonio Ubaldo Ratín y Héctor Guidi, el gran ídolo de Lanús, que con el tiempo, en otra parábola curiosa del destino, al año de su temprana muerte ocurrida el 8 de febrero y por medio de un decreto municipal, le dio su nombre a la vieja calle Gral Acha donde el 11 de noviembre de 1907, en la casona de los Volante, había nacido aquel singular centrojás que con su impronta rioplatense y su experiencia europea ayudó a cambiar para siempre la historia del fútbol brasileño, que pasó a ser el mejor del mundo cuando sus mediocampistas centrales aprendieron a jugar de Volante

Marcelo Calvente
marcelocalvente@gmail.com


Links consultados:
www.flamengo.com.br/flapedia/Carlos_Martin_Volante 
http://www.lancenet.com.br/flamengo/Fla-joga-terra-argentino-volante_0_646135628.html http://www.lanusmunicipio.com.ar/deportes/jvolante.htm 
 pt.wikipedia.org/wiki/Carlos_Volante

5 comentarios:

  1. Chan! Sorprendente, en un relato que roza con lo inesperado. Gran historia y espectacularmente narrada. Esto hay que difundirlo, Urgente, Ja!

    Victor

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  2. Espectacular historia! lastima que no se sepa...

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  3. http://www.cope.es/player/Las-Fabulas-del-Futbol-Carlos-Volante&id=2014120201570001&activo=10

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  4. Espectacular historia , seria bueno documentarla y que figuren en el museo del Club Atletico Lanus . Jose Nestor Ruiz

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  5. Que buen relato! Me acuerdo que Volante -por supuesto Jose N.- ElPresidente, vivia en Madariaga e Ituzaingo; justo en la esquna de la "18, es decir la Escuala Nro. 18 F.M. Esquiu que es donde yo iba al Primario. Frecuentemente pasaba por alli, era un hermoso chalet con un inmenso cedo azul, imponente. No se si seguir o que habra pasado. Hace tiempo que no voy por esa zon, resido en el Interior y la ultima vez que estuve en el pago fue en el 2013 cuando ganamos la Sudamericana -estadio atiborrado y fiesta total!!-. Recuerdo la formula ganadora de aquella eleccion Volante Camardelli y Ruitort; pasaba un avioncito haciendo la propaganda. Por aquellos tiempos lo de Lanus no fue lo mejor. Se terminaron de desmembrar los Globbetrotters, hasta Guidi se fue al Rojo -al año volvio- pero nos toco en el !61 descender. Nos "condeno" el Estudiantes de Rulli -luego en Racing- Zappa y Pachame; tambien estuve alli, que descepcion; mi tio estaba quebrado, me levanto en andas cuando Lanus marco el gol que lo salvaba, pero luego Estudiantes nos empato y ....fuimos. La pasamos mal, hasta que en el "64 con los Albañiles y compañia retornamos a Primera con un brillante desempeño. Pero es otro Capitulo. Gracias Calvente! Asique eras pariente de Jose N.? Saludos. Marcelo G. Bianchi. oraba. yula anCCE

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