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martes, 14 de abril de 2015

Entre la irregularidad y el fervor



En un encuentro muy atractivo, con un primer tiempo electrizante y un complemento  de enorme dramatismo, Lanús ganó el clásico del sur por 2 a 1, un resultado justo que premia al mejor de los dos. La victoria es un gran paso adelante para el equipo de Guillermo Barros Schelotto, de marcha irregular, a paso de comparsa, después de dos triunfos consecutivos cosechó dos duras derrotas, y en medio de un tramo con rivales muy exigentes, la vuelta a la victoria en el derby lugareño alivia la situación y sirve para trabajar con más tranquilidad de cara al choque con Boca Juniors, uno de los punteros, a disputarse el próximo domingo en La Fortaleza con la esperanza de ganar, y de una vez por todas prenderse en la pelea por el título.

Banfield venía embalado con cuatro victorias al hilo, exhibiendo un notable juego de ataque. Ganando el clásico se convertía en candidato. Lanús venía realmente mal, el equipo que se había insinuado poderoso ante Godoy Cruz se estaba diluyendo. Todos los boletos eran para el Taladro. Tanta diferencia suele ser un mal presagio cuando hablamos de clásicos. Lanús se adueñó de la pelota a fuerza de luchar y correr, y a partir de la tenencia desniveló por medio de Junior Benítez y Lautaro Acosta, con Lucas Melano metido entre los centrales. El primer tiempo del Laucha fue un espectáculo aparte. A fuerza de velocidad y convicción, Lautaro hizo un desparramo unipersonal difícil de ver por estos tiempos y recibió la falta que le dio un vuelco al partido. Tan concentrado venía Lautaro que ya desde el aire, antes de terminar de rodar por la gramilla, empezó a reclamar la expulsión del infractor Sergio Vittor por último recurso. Loustau cobró el penal y dudó, no parece agradarle la idea de perjudicar a Banfield. Consultó con el línea Brailovsky que, supongamos, le dijo: “estaba cara a cara y lo agarró de atrás, lo tenés que expulsar, que le vas a hacer…”

A los 23 minutos de juego Lanús se puso en ventaja y su rival quedó con un hombre menos. El partido era de ida y vuelta, pero a Banfield le costaba crear juego. En vez de dar un paso atrás y darle la pelota al rival para que se adelante, Lanús presionaba sobre la salida. No fue una buena idea: dominó y tuvo varias chances para aumentar, pero recibió más de tres contras que pudieron terminar en gol. Cerca del final de la etapa Loustau volvió a aparecer en el partido para marcar una falta a favor del local, a un metro del área penal, falta que de ninguna manera existió. Mientras armaba la barrera y amonestaba a Lautaro Acosta, que no paraba de protestar el fallo, no se perdió el codazo de Junior a Noir y lo castigó con el mayor rigor. Afuera el de Lanús. Ahora fue Monetti quien advirtió al otro juez de línea: “avisale de la patada previa de Noir, yo sé que vos la viste…”  El asistente informó, Lanús quedó con diez y Banfield con nueve hombres.

Advertido de la no conveniencia de sostener la presión, el equipo de Guillermo salió a esperar a Banfield en campo granate desde el inicio del complemento, y así disponer de espacios para contragolpear. Fue el momento en que parecía que terminaba en goleada, con el muy buen trabajo de Acosta y Melano. Y a los 18’ el cordobés recibió la habilitación de Ortiz –contra perfecta, dos contra uno, esperó que el defensor tome la decisión de soltar al cordobés para cruzarlo, y recién ahí ceder el balón- y la buena definición de Melano para el 0-2. La diferencia parecía definitiva, pero todo se complicó cinco minutos después con la expulsión de Lautaro Acosta, que desbordado de fervor granate llegó tarde a una pelota dividida y Loustau no dudó: segunda amarilla y afuera.

Con 22 minutos más el descuento por jugar, ahora 9 contra 9, el partido ganó en dramatismo. Almeyda se la jugó y mandó a Asenjo, centrodelantero, por el volante Cazares y al central Noguera por el lateral Yeni, con la intención de sumar a dos grandotes para el juego aéreo en las dos áreas. Y en la primera que tocó, Asenjo puso el descuento. Por entonces, Lanús ya sufría por lo mismo de siempre: el retroceso desesperado de Gómez y compañía. Guillermo tuvo que pensar muy bien que hacer con los dos cambios que le quedaban, ya que Araujo, presuntamente desgarrado, le había dejado su lugar a Firulete Silva a los 11’. Entonces reemplazó a Aguirre por Pasquini para no perder lucha en el medio. Banfield llenaba de centros el área de Monetti, Lanús disponía de contragolpes largos que no lograba terminar bien. El Papu González, que entró sobre el final en lugar del exhausto Melano, se perdió la más clara al no poder conectar debajo del arco un pase gol de Ayala. Al final le faltó el marco del festejo de la tribuna visitante vacía, cosa a la que lamentablemente el fútbol criollo se está acostumbrando.

Después de esas dos derrotas preocupantes, la victoria en el Florencio Sola pone a Lanús en carrera y levanta la autoestima del público granate que no se cansa de ver arrancar y quedarse a su equipo semana tras semana. El próximo domingo recibe a Boca, puntero e invicto, con bajas muy sensibles: Los dos expulsados, más Fritzler y Araujo, ambos posiblemente al margen por lesión. La parada será muy difícil, pero no imposible. Dentro de la irregularidad que viene mostrando desde el inicio, Lanús dejó bien en claro que aún en las circunstancias más complicadas es capaz de todo. 


Marcelo Calvente

miércoles, 1 de abril de 2015

Pulgares



Lo peor fue la imagen del final, con cuatro goles en contra, buscando sin sorpresa, sin ideas ni convicción, sin generar peligro real y apelando al remate de media y larga distancia como única estrategia. El partido ya se había terminado con la conquista del tercer gol del local. Iban trece minutos del complemento, Lanús perdía dos a cero, pero San Lorenzo tenía un hombre menos, Matías Caruzzo, inevitablemente expulsado por Trucco sobre el final del primer tiempo. Todavía no estaba asegurado el resultado. El dominio granate era estéril, pero atacaba con decisión. El penal que sancionó Trucco a favor del local en una sujeción mutua entre Matos y Velázquez le puso punto final al partido con media hora por jugar, lapso en el que San Lorenzo iba a convertir su cuarto gol, ante un Lanús perdido y desordenado, con cinco delanteros en cancha chocándose entre sí.

Lo mejor se vio en el principio. La visita se paró en campo contrario desde el arranque. En la primera combinación a fondo, Acosta le tira una pared a Junior en la puerta del área rival en medio de un racimo de piernas adversarias, Benítez se la devuelve con una pincelada de talento, tocando de primera con la fuerza y el efecto justo para la llegada en velocidad del Laucha, un efecto extraño, de billar, que la hizo frenar en el lugar indicado. El Laucha llegó antes, recibió el primero de los muchos planchazos descalificadores que sufre por partido, y voló por los aires. Imposible no cobrar penal. Si lo cambiaba por gol, Lanús podía trabajarlo de contra, con espacios para Acosta y Melano. Pero Ayala falló desde los doce pasos ante Torrico, reconocido perito en la materia. Lanús siguió dominando hasta más allá de los 15. A partir de ese momento San Lorenzo dio unos pasos adelante y empezó a discutir la posesión, aunque ninguno de los dos equipos terminaba sus jugadas con peligro. En el fondo granate se destacaban Velázquez, muy firme en el juego aéreo, y Barisone, mostrando aptitudes técnicas notables para el mano a mano, y para cerrar con prestancia  a las espaldas de Araujo y Pasquini, como último hombre.

Cuando el primer tiempo se moría, San Lorenzo recibió la bendición de un gol en offside. Uno bien claro, con los cuatro defensores granates perfectamente alineados, Mauro Matos recibió el balón un metro adelantado y se fue cara a cara con Monetti, que dudó entre reclamar o intervenir, sin hacer ni una ni otra cosa. Y en seguida la tonta pero indiscutible expulsión de Caruzzo presagiando un complemento favorable para los de Guillermo. No pudo ser.  Pronto sucedió el increíble error de Barisone, que descuidó en el arranque al que más había que custodiar, otra vez Mauro Matos, el mejor cabeceador del fútbol argentino, al que vio pasar como colectivo lleno. Iban dos minutos del complemento. Lanús siguió atacando, San Lorenzo se metió muy atrás. Así hasta el penal que convirtió Buffarini y partido terminado, aunque hubo tiempo para otro error defensivo, esta vez de Pasquini, que dejo cabecear a Cauteruccio para marcar el cuarto gol.

Sólo en las alturas, Matos marca el segundo gol
La derrota fue tan dura como sus consecuencias: ganando en el Gasómetro, el Grana se prendía en la lucha por la punta, ya que pasaba a integrar el segundo escalón, con 15 puntos, junto a River y San Lorenzo, a dos de Boca y Central, que serían los punteros. Pero no, ganó bien el Ciclón y ahora está arriba de todos con 18 unidades, mientras Lanús rasguña la cornisa del grupo de los primeros diez, con 12 puntos, junto a Racing, Independiente y Tigre, debajo de Banfield y Belgrano, ambos con 13. Pese a lo abultada y dolorosa, no hay que perder de vista que fue la primera derrota en siete partidos, que nada termina en junio, que se trata de un torneo largo y que siempre el campeón será del que termine mejor, por lo que es fundamental mantenerse en el tercio de los de arriba con la esperanza de que las cosas mejoren en el tramo final.

Las últimas campañas granates dejaron la vara demasiado alta. Los socios expresan su descontento con el equipo, y de reojo, observan la marcha institucional con cierta alarma. Hay muchos jugadores fundamentales del plantel que tienen detractores implacables: Araujo, Maxi Velázquez, Ayala, Ortiz, Junior Benítez y Melano. Los nuevos todavía están exentos de esa presión. Y sólo Fritzler y el Laucha Acosta conviven con la aprobación y el reconocimiento unánime de todos. El cuerpo técnico también está en la mira. Las desprolijas partidas de Silva y el entrenador de arqueros Enzo Noce, la paupérrima campaña de la tercera división a cargo del Pata Pereyra, los cuestionamientos off de record al trabajo del profesor Valdecantos por parte de algunos jugadores y allegados, y la falta de valores del club definitivamente consolidados en primera son algunas de las señales que, sumadas a la larga lista de títulos perdidos en 2014, encendieron las críticas que ponen a Guillermo en una situación de gran debilidad, en la que difícilmente pueda soportar tres derrotas consecutivas.

Este plantel es todo lo que hay. Está claro que no se pudo o no se supo reemplazar correctamente a las figuras que han partido. Fácil no es. Puede que se concreten un par de incorporaciones a mitad de año debido a la participación en la Copa Sudamericana, pero si no hay una mejora general va a ser difícil modificar la situación. Ese es el panorama al día de hoy, de los protagonistas depende tratar de corregir el rumbo. Ahora vienen Argentinos en La Fortaleza y Banfield en Peña y Arenales, dos cotejos en los que se impone sumar, y no olvidar que el entrenador cuestionado, ayer nomás, logró una de las tres estrellas que luce la casaca granate. El hincha, es sabido, no tiene término medio: sube o baja el pulgar de acuerdo a lo que le dicta su corazón, y cambia de parecer según los resultados, sin culpas ni remordimientos. Después de la derrota del sábado, a juzgar por lo que se escucha en las calles de la ciudad pasional y futbolera, son mayoría los que piensan que lo mejor sería soltarle los leones al entrenador y volver a empezar, pese a lo mucho que falta para diciembre de 2015. Pero no son pocos los que mantienen las ilusiones; saben que en el fútbol no hay imposibles y que con dos buenas victorias, el equipo se vuelve a encaminar.

Marcelo Calvente

miércoles, 18 de marzo de 2015

Un baile con ritmo de cuarteto cordobés



Para poner punto final a una semana para el olvido, Lanús venció en Mendoza a Godoy Cruz por un resultado infrecuente por lo abultado. El 5 a 1 final fue el producto de una noche espectacular del equipo de Guillermo, que por primera vez en mucho tiempo cambió el planteo y dispuso un nuevo ordenamiento táctico de los futbolistas en el terreno. Lanús salió a jugar con Melano de punta y el Laucha Acosta alternado las dos bandas, con Junior como volante por derecha, y Ortíz, por el eje vertical de la cancha, delante de Fritzler, de esta forma terminó atacando con cuatro, y eso resultó letal para un equipo mendocino que viene intentando defender con tres, y que carece de recuperación en la zona media. Desde el arranque el Grana fue superior en lo colectivo, independientemente de que contó con el jugador más desequilibrante de la noche, Lucas Melano, que entregó la máxima actuación individual en lo que va del torneo.

El dominio territorial de la visita se desarmó transitoriamente cerca de la media hora de juego, cuando se estiró, y una grieta se abrió entre los volantes y los del fondo. Y el gol que significó la ventaja parcial para Godoy Cruz es consecuencia más que notoria de eso: con enormes facilidades para manejar el balón en el campo adversario, el delantero Leandro Fernández esquivó con comodidad el cierre tardío de Ayala, y con la misma tranquilidad de maniobra sacó el remate letal para Monetti.  La ventaja retrasó unos metros a Godoy Cruz, y eso colaboró en la recuperación táctica de los del fondo Granate. Hasta ahí, los dos elencos estaban en partido, un encuentro atractivo y bien jugado, tres puntos muy importantes para ambos El local, después de un arranque confuso, había encontrado su juego con dos victorias consecutivas, un nuevo triunfo lo ponía en el lote de arriba. Lanús venía de muy pobres actuaciones, y un conflicto insólito que acababa de estallar con el futbolista más caro del plantel abría un enorme interrogante.

Según dicen, el uruguayo venía juntado bronca, y un cambio de palabras ajeno entre parte del plantel y el cuerpo técnico fue la excusa para increpar a uno de los entrenadores con modales sin retorno. Primero fue suspendido, y pronto rescindió su vínculo con el club. Ese tipo de conflictos suele tener consecuencias negativas en un plantel, sobre todo si los referentes consideran que la culpa fue del técnico. Por el contrario, si esa salida resulta ser un alivio para los demás puede ser positiva. Desde otra mirada: si el plantel consideraba que el reclamo de Silva era justo, bien podía haberse manifestado de manera más elocuente: en esos casos, el resultado siempre es la salida del entrenador. Pero si los referentes opinan que se equivocaron, que la reprimenda correspondía y que la reacción de Silva resultó fuera de lugar, injusta o destemplada, el adiós del Pelado tal vez haya sido el disparador de una charla unificadora entre las partes.  A juzgar por lo que se vio en Mendoza, Lanús volvió a ser un equipo compacto, movedizo y solidario, en el que todos corren, se desmarcan y dejan el alma en cada pelota, condiciones indispensables para ganar en este fútbol competitivo como ninguno otro. Y como yapa, el entrenador estrenó con éxito un nuevo dibujo táctico. Por todo esto y por el 5 a 1, todos juntos celebraron, comieron perdices y brindaron, pero con agua mineral.


Lucas Melano y su noche mágica con cuatro goles
El fútbol tiene estas cosas que lo hacen el más apasionante juego inventado por el hombre. Y en la nochemendocina se produjo uno de esos milagros que se dan muy de vez en cuando: Lucas Melano, cordobés de Hernando, 22 años, arribado a Lanús a mediados de 2013, pronto mostró su velocidad y una virtud que escasea: olfato y capacidad para definir con un toque cuando pisa el área adversaria. Sin embargo, una rebelde pubalgia lo sacó de competencia en casi todo 2014. Volver le costó más de la cuenta: falto de fútbol y de distancia, con dificultades para dominar el balón y un cierto gesto de estar ausente, su imagen se fue desdibujando. Como siempre ocurre, pronto pasó a ser destinatario principal de las más duras críticas. Para la mayoría de los simpatizantes granates, hasta el feliz domingo, Melano era un futbolista prescindible.


La cuestión es que la partida de Silva le abrió una puerta, y el cordobés se metió. Desde el primer minuto se mostró más enchufado y combativo que nunca, y se tuvo confianza en la zona de definición. Para lograr el empate parcial impactó de primera un enorme pase de Maxi Velázquez, y en el  complemento se lució con otras tres definiciones de fútbol del primer mundo: Un caño y pelota picada por encima del cierre del arquero, una corrida vertical con definición desde afuera, otra vez por sobre la cabeza de Moyano, y el  último, mano a mano, con amague y toque sutil ante el desparramo del guardameta del Tomba. Lucas Melano marcó cuatro goles de extraordinaria factura y fue gestor absoluto del único que no señaló. No sería descabellado que pueda consolidarse en su nueva posición como delantero de punta.

Con la sorprendente recuperación individual y colectiva del equipo, y sobre todo por el éxito del nuevo esquema ensayado por el entrenador, así, de un plumazo, Lanús pasó del  desencanto a la ilusión, y se acomodó en el lote de los de arriba. Ahora tiene la chance de consolidarse el viernes por la noche ante su gente, cuando reciba a Gimnasia y Esgrima La Plata, que no viene bien, pero que ayer logró su primera victoria ante Chicago, y que seguramente tratará de no dar las mismas ventajas que Godoy Cruz. Mientras el cero se mantenga será un partido muy difícil, como todos. Pero si repite en parte lo del domingo, entre ambos planteles e instituciones hay un abismo.  

Marcelo Calvente

miércoles, 11 de marzo de 2015

El subsidio en cuestión



El sábado último se realizó una Asamblea en el club Lanús: Los socios más cercanos, los que están interesados de verdad en la marcha institucional tanto como en el andar del primer equipo, votaron un acuerdo al parecer muy ventajoso con un organismo del estado. Muchos de los socios que votaron, los más añosos, son los mismos que estuvieron en los años difíciles. Los  testigos del ocaso y la caída de Los Albañiles, los que alentaron al equipo contra Piraña! Todos los presentes votaron a favor porque la oferta es irrechazable, y lo hicieron sabiendo el motivo de tanta generosidad de parte del estado. Ingresarán más de nueve millones de pesos para llevar a cabo la idea original para lo cual el predio lindero a la ex Campomar fue adquirido: El Anexo Valentín Alsina del club Lanús, obra que desde 2012 hasta hoy estuvo paralizada, y que ahora con dinero ajeno se llevará a cabo. Tendrá una cancha de sintético reglamentaria, un gimnasio, vestuarios y demás dependencias, y los socios podrán usarlos a su antojo mientras el Sedronar funcione, aunque sea en una piecita en el fondo.

Lo concreto es que el gobierno, pensando en las próximas elecciones, ha decidido apuntarle a Lanús, un electorado que se le ha puesto difícil, y que más allá del resultado de las elecciones de diciembre, por entonces el pago del subsidio estará cumplido y las obras en marcha. ¡Cuanta generosidad! En la recta final por la intendencia del distrito, cuando en pocos meses simultáneamente también estará en juego la tenencia del bastón presidencial, le aprueba un subsidio millonario al club a través de uno de sus precandidatos y a espaldas del intendente, también precandidato del partido gobernante, que como el resto de los postulantes sufre el golpe de campaña de un adversario directo, gracias al otorgamiento de una suma de las grandes, dinero proveniente del peculio del Estado.   

Ya no es secreto para nadie que Alejandro Maron, de manera inconsulta, planificada y caprichosa, sujetó al club a una corriente política. La elocuencia conque se dejó ver lo que antes de su asunción se negaba, el quiebre tácito del orden institucional de manera unilateral por parte suya y de su círculo áulico, y la imperdonable Fiesta del Centenario que alevosamente transformaron en un acto propagandístico de la figura del presidente, pusieron algo de claridad sobre los costos de haber metido al club en la arena del pensamiento nacional. El dinero que los socios aprobaron por unanimidad viene en parte a reparar ese daño. Las posibles dificultades futuras de la convivencia de Lanús y Cedronar, o lo que se les ocurra hacer ahí a los muchachos de La Cámpora, es una incógnita preocupante. Pero lo de ayer supera todos los límites: en las instalaciones del Polideportivo del club, con la presencia del presidente granate, ante un nutrido grupo de militantes llegados en cuatro micros, la mamá de Marita Verón, Susana Trimarco, conmemoró el Día de la Mujer augurando que el secretario de Justicia de la Nación, Julián Álvarez, quien organizó el acto, será el futuro intendente del distrito Todo esto sucede a la vista de una vecindad sorprendida y disgustada por esta situación extraña, de una relevancia que nunca imaginaron, y con la sospecha de que cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. 

El predio de Alsina, hasta hoy abandonado
Fue muy difícil en 2012 anunciar el acuerdo en ciernes que algunos conocíamos con certeza. Alejandro era un gran dirigente, bien considerado por la totalidad de los socios, con una muy buena imagen en la AFA y con una vasta experiencia de dos mandatos como presidente, que regresaba para ponerse al frente de la unidad política que estaba en plena vigencia. Por entonces, en el club nada era secreto, todo se discutía, los ex dirigentes más respetados eran consultados, todas las agrupaciones aportaban sus hombres y mujeres en un clima de trabajo pleno de concordia y sacrificio por el bien del club. Sin embargo, muchos desconocían que su retorno desbordaba de rencor y afán divisionista, algo que era más que evidente para cualquier observador cercano. No hubo que esperar mucho para comprender la dimensión del problema.

Desde el primer día de mandato hasta hoy, la unidad fue una parodia de tal. Y la manera  de conducirse, la ofensa y el consabido disgusto de cada día para la mayoría del resto de los dirigentes. Las consecuencias del individualismo, de las decisiones apresuradas, de la falta de discusión, del club al borde de un ataque de nervios, empiezan a estar a la vista y los problemas a salir a la luz. El hombre armado al borde del terreno de juego en Lanús - Arsenal, y la insólita e injusta interpelación al periodista de Olé, Leandro Contento, granate de nacimiento, que esa noche tuvo la poco feliz idea de alertar al presidente sobre el escándalo que se venía. Agresiones a supuestos hinchas rivales en la platea oficial, golpes a periodistas afamados en un playón de estacionamiento carente de una mínima seguridad, falta de comunicación sobre las cuestiones relevantes, de todo un poco. La Fiesta del Centenario fue la gota que colmó el vaso. El nerviosismo también se trasladó al plantel, y el reciente conflicto con Santiago Silva es sólo una muestra de ello. El manejo del fútbol profesional no es cosa de abordar al descuido. No se discuten las ventas efectuadas porque no hay otra manera de subsistir, pero en el rubro contrataciones se volvió a fallar como hace mucho no sucedía. Fácil no es. No siempre se acierta, pero cuando las incorporaciones no están a la altura y se debilita la relación entre los futbolistas y el cuerpo técnico, el resultado pronto repercute en la tesorería tanto como  en el terreno de juego. En lo que va de torneo Lanús jugó cuatro partidos, y pese a mantenerse invicto, con tres empates y una victoria, la imagen dejada por el equipo es de las peores de los últimos tiempos. Los socios hacinados bajo el sol de verano en la platea Esquiú sin una gota de agua durante los partidos, otra perlita de las tantas.

El Club Atlético Lanús renovará autoridades en diciembre: no estará en juego si tal o cual nombre, si no la conformación de una nueva conducción integrada por hombres y mujeres que garanticen la recuperación del orden institucional perdido. Sabemos a donde condujo el personalismo y el desconocimiento de la voluntad popular. Y es cuestión de los socios, con las agrupaciones que invariablemente participaron de la política interna, los mismos que el sábado dieron su voto unánime y aceptaron el subsidio para fortalecer el patrimonio del club, ejercer con igual empeño la defensa de la unidad política, la madre de todas nuestras alegrías, y la única receta viable para no volver a apartarse del camino correcto.

Marcelo Calvente



martes, 3 de marzo de 2015

Invicto con gusto a poco



Tres jugados, dos de ellos de visitante; uno ganado y dos empates, de ninguna manera puede ser una mala cosecha, mucho menos en esta incógnita que es el nuevo y raro torneo largo. Es llamativo, en los equipos participantes hay decenas de jugadores desconocidos, se ha ampliado la vidriera y aparecen muchos jóvenes futbolistas, algunos de futuro promisorio, que encuentran la chance de mostrarse en el fútbol grande. Los recién ascendidos se nutren de esos jóvenes, como Gamba, Rivas, Malcorra y Triberio, los cuatro atacantes de Unión de Santa Fe, un equipo con enormes posibilidades de consolidación que depende exclusivamente de la madurez que puedan alcanzar en lo colectivo. Junto a Central, Vélez, Argentinos y tal vez Newell’s, son los equipos que cuentan con los mejores futbolistas juveniles y apuestan a ellos. El resto de los que luchan por la permanencia, incluyendo a la mayoría de los nuevos participantes del torneo, vienen demostrando estar lejos del nivel de competencia de los que van a pelear arriba.

Hay otros clubes que invirtieron dinero para contratar futbolistas de primer nivel: Los cinco grandes, más Estudiantes y Lanús son los que movieron el mercado de pases tanto para vender como para comprar y pujan por obtener lo mejor de lo poco que se le ofrece a un fútbol  siempre competitivo pero devaluado respecto del primer mundo. Y algunos firmaron contratos muy elevados, desfasados respecto de la media del mercado. Revisando el pasado reciente, está claro que el siglo XXI encontró a los grandes en derribo: San Lorenzo y Racing peleando la permanencia, River e Independiente probando inesperadamente la hiel del descenso. Las causas respectivas tienen nombre y apellido: Savino, Abdo; Lalín, Marín, De Tomaso, Molina, Cogorno; Aguilar, Pasarella; Ducatenzeiler, Comparada, Cantero. Entonces Boca Juniors, con una economía que según dicen es tan poderosa que le permitió a su presidente dilapidar dinero grande contratando a Riquelme, Bianchi y los jugadores del hijo de Bianchi, una banda capaz de voltear a un coloso, junto a Vélez, Lanús, Newell’s y Estudiantes, pese a que Verón casi lo hunde por amor a la camiseta, fueron quienes ocuparon los primeros planos en los últimos años.

Pero como todo pasa, falleció Julio Grondona y dejó un vacío que hay que llenar, y de acuerdo a quien agarre la manija, tal vez el reparto de utilidades pronto deje de ser lo medianamente equilibrada que fue mientras el presidente estuvo con vida. Se vienen peleas duras a partir de octubre en la AFA, y la competitividad -tan destacada por todo el mundo- que reina últimamente en el fútbol argentino está en serio peligro de muerte. Cuando la nueva conducción decida sobre el futuro reparto del dinero del Fútbol para Todos -dinero también de todos- se sabrá lo que viene. Pero está más que claro que si el fútbol por TV vuelve alguna vez a manos privadas, la diferencia en los dividendos para los clubes participantes será abismal según el rating de cada uno, y entonces la desigualdad entre grandes y chicos, como a lo largo de todo el siglo XX, volverá a reinar en los terrenos de juego de la Argentina.

Guillermo y Gustavo ante el desafío de volver a triunfar
Mientras tanto se está jugando el primer torneo de 30 equipos, en el que los diez nombrados seguramente sacarán diferencias claras sobre los veinte restantes, y la cuestión es saber si Lanús estará en la pelea por el título o se acomodará entre el 5º y el 10º puesto, con el riesgo de perder la presencia internacional últimamente lograda. Es por eso que los socios granates se preguntan si el pobre rendimiento futbolístico de los tres primeros partidos, sumado al bajón experimentado respecto de la obtención de la Copa Sudamericana, obedece a un lento proceso de adaptación de los refuerzos, sacudido por la mala fortuna de lo de Leto y Braghieri, o si se tratará de un camino turbulento hacia el adiós sin pena ni gloria de un cuerpo técnico que pintaba para culminar de manera mucho más exitosa.

Hagamos un repaso. Se fue Marchesín, y más que aceptablemente fue reemplazado por Monetti, sabido es que muchos arqueros como Agustín no hay en el mundo. Se fueron el Pulpito y Somoza, y en su lugar llegaron Matías Fritzler, uno de los que mejor rindió en estas 3 fechas, y Aguirre, que llegó sobre el cierre y aún no es titular, pero pronto seguramente lo será, dado el bajo nivel mostrado por Ayala y Ortiz. Arriba se fueron varios: Pereyra Díaz, Ismael Blanco y el goleador y figura Silvio Romero, y llegó Melivilo, que no arrancó  de la mejor manera. Guillermo trata de reemplazarlos con lo que tiene en el plantel: Junior, Melano, Astina, Valdez Chamorro, González y Di Renzo, valores que todavía no han llegado a su techo y hay que esperarlos un poco más. Y por último, lo más grave: por ofertas irrechazables se fueron Goltz e Izquierdoz, y llegaron Braghieri, Gómez y ahora Barissone, y en esta zona de la cancha el déficit de calidad técnica individual es notorio, tanto o más que la incapacidad del cuerpo técnico de resolver los problemas colectivos en lo que respecta al aspecto defensivo, falencias que tienen que ver con lo posicional, con lo táctico y lo estratégico, causantes principales de los peores males de Lanús versión 2014/15.

Pero no todo es el recambio. También varias figuras como Araujo, Velázquez, Ayala, Ortiz, Melano y Silva han decrecido notablemente sus rendimientos individuales respecto de 2013, víctimas en parte del desmoronamiento colectivo producto de una manera inaceptable de marcar -principalmente en los segundos tiempos- con los zagueros metidos en el área propia, cediendo terreno y pelota al rival y condenando a sus compañeros a recorridos largos, extenuantes y poco propicios para el juego asociado y el desequilibrio ofensivo. La inseguridad del fondo provoca el sismo que amenaza con desmoronar el edificio sobre el que está construida la estructura futbolística del Lanús de Guillermo, y nadie más que él y sus colaboradores pueden evitarlo, al menos hasta diciembre de 2015.

Marcelo Calvente

martes, 17 de febrero de 2015

Una buena victoria y un raro adiós



Por fin, luego del largo receso, la pelota empezó a rodar en la Argentina dando comienzo a un nuevo campeonato, un torneo atípico e inédito de 30 participantes que se disputará a lo largo de todo el año, una nueva forma de jugar al fútbol que merece atención. Se ha conformado una misma liga con equipos de diferente categoría. Por un lado Boca, con siete refuerzos llegados del fútbol europeo y uno del Brasil; River, el último campeón de la Sudamericana, sin modificaciones sustanciales pero con buen recambio en los pibes del club y un jugador que asoma, el Piti Martínez; Racing, el último campeón local, sin bajas relevantes; San Lorenzo, reciente finalista de la Copa Mundial de Clubes; e Independiente, con un criterio de mercado más autóctono, han salido de compras en medio de la situación crítica de la AFA, súbitamente empobrecida y ya sin Grondona, obligada a respetar la última decisión en vida del mandamás, el torneo largo, como algo inevitable que pronto hay que ir desarmando.

Como hace mucho no pasaba, los clubes grandes se encuentran con equipos armados y muy competitivos. Están gastando a cuenta, y nadie dice nada. Sólo Guillermo Barros Schelotto, con esa cara de turro del aula que lo caracteriza, lo señaló al finalizar el encuentro con Quilmes. Pero el resto de los clubes participantes se la ve venir, sobre todo porque en octubre habrá elecciones en la AFA. Por eso se dedicaron a tratar de reemplazar a los que se le fueron de la mejor manera posible, sin grandes inversiones. Vélez embolsó por Prato y gastó por Pavone. Sigue luchando contra el déficit y sigue intentando con el producto de la cantera. Estudiantes se encontró de pronto con una clasificación a la Copa que no esperaba ni merecía, y tuvo que agarrar lo que había. Fueron diez refuerzos de nivel aceptable, pero ninguno como para reemplazar a Joaquín Correa, la figura que se le fue a Italia. Central, con nuevo técnico, está en proceso de rearmado, Newell’s parece desarmarse. Todos tienen algún pibe que ilusiona. Y Lanús, con cuatro bajas importantes, tres de ellas que pudo reemplazar, y que tuvo la poca fortuna de perder por varios meses a su principal contratación, Sebastián Leto, que sufrió un accidente increíble en las instalaciones del club, que incluso pudo costarle la vida.

Sin embargo, el equipo granate que salió a disputar el primer encuentro del nuevo torneo es el mismo de siempre, pese a las ausencias de Marchesín, el Pulpito, Somoza y  Romero, porque los suplió con otro muy buen arquero, Monetti, con Fritzler, que es campeón y referente de la casa, y con futbolistas que ya estaban en el plantel, como Ortiz y Junior Benítez. Y fue el mismo Lanús de Guillermo, principalmente por su habitual diseño táctico y por la permanencia de los históricos Araujo, Braghieri, Maxi, Ayala, Ortiz, Silva, Junior y el Laucha Acosta. Pronto se sumarán el Bicho Aguirre, jugador de características ideales para ocupar uno de los tres puestos del medio, y los pibes campeones del Sub-20, Monteseirín e Ibáñez. Para el nivel local, le alcanza y sobra como para pelear arriba. Enfrente estaba Quilmes, con doce incorporaciones de dudoso gusto, un nuevo equipo armado en torno a Braña con jugadores variopintos como Buonanotte, Bieler, Droopy Gómez, y el resto, del montón.

Maglio se despidió del arbitraje con un 5 + 1 a lo Merlos
El local salió a cambiar golpes. A partir de los diez minutos Lanús se adueñó del terreno y la pelota, y
aunque no fue claro en los últimos metros, el dominio fue tal que no permitió a su rival salir del fondo y llevar peligro al arco de Monetti. En el inicio del complemento, tras pase de Maxi Velázquez, Silva marcó la apertura y una vez en ventaja, Lanús empezó a ceder espacios. Y como siempre, la hora de retroceder resulta fatídica. Ver a Gómez abandonar una marca en tres cuartos de campo propio para retrasarse cinco metros y pararse en la puerta del área sin tomar a ningún rival, permitiendo de esa manera la recepción cómoda del que había dejado libre en su retirada, algo que viene haciendo desde su llegada, duele en el alma. Vimos trabajar defensivamente al equipo en los partidos amistosos y parecía corregida la tan mentada problemática. Ayer volvió a ocurrir, solo que no se notó tanto por las carencias del rival. Ojo, no sea cosa que para solucionarlo tengamos que sufrirlo otro año más.

Lo más llamativo estuvo en el final. En el resumen de Paso a Paso mostraron una escena en la que al cumplirse los ya de por si excesivos 5 minutos adicionados por Carlos Maglio, el central de Quilmes Joel Carli mira risueño al árbitro y le pide que juegue uno más. Y Maglio, que suele hacerse el piola, agregó un minuto más, en este caso sin motivo ni excusa alguna, aunque adujo luego que fue por una excesiva demora de Monetti en poner la pelota en juego, que en realidad no existió. El mismo accionar que tuvo el árbitro Andrés Merlos, al que sus colegas y la totalidad de los periodistas top condenaron luego del famoso partido de Lanús ante Arsenal en La Fortaleza por la 15ª fecha del torneo pasado. La prensa, la misma que aquella vez lo mató a Merlos, ahora que lo hizo Maglio pasó por alto la situación. El conductor de Paso a Paso lo comentó risueño, como si se hubiese tratado de una humorada del juez en su último acto en el referato. Pero el encuentro estaba uno a cero para Lanús, y bien podría haber terminado empatado, más allá de las pocas ideas de Quilmes para buscar el gol. Esta vez nadie le dio importancia a una situación reglamentaria que bien pudo haber terminado en otro escándalo. Dicho de otro modo, aquella vez Merlos y Lanús pagaron por la incapacidad de los futbolistas visitantes para defender la ventaja y por la inconducta de sus técnicos.
                                                                                                      
Resulta que Maglio va a continuar ligado a la AFA en una nueva función, por eso al ser entrevistado en soledad por Sergio Krule para el Diario del Grana, quien lo consultó por los 5 + 1 que adicionó, se cuidó de no rendir homenaje alguno a su colega Andrés Merlos. Luego de aquel  escandaloso Lanús-Arsenal, la AFA suspendió al internacional  Merlos por tiempo indeterminado, y ahora silenciosamente lo puso a dirigir en el Nacional “B”. Pertenece al SADRA, el sindicato creado por Grondona a fines de los años 80 para quebrar a la combativa Asociación Argentina de Árbitros. Al frente del nuevo sindicato adicto a la patronal, Grondona había designado como secretario general al camisa negra Guillermo Marconi, ubicado políticamente a la derecha de Hitler, quien ante la injusta suspensión de un afiliado a su sindicato, expresó sin ruborizarse: "no puedo defenderlo de una cosa así. Es sentido común, se pierde la credibilidad..." Pocos de sus compañeros insinuaron algún tibio respaldo, la mayoría optó por callar, aunque  fueron varios los que se sumaron a su linchamiento. La AAA tampoco hizo nada porque está en vías de extinción. Julio Grondona, desde el más allá, sigue mandando y logrando objetivos. Al menos hasta octubre. 

Marcelo Calvente

martes, 10 de febrero de 2015

Esperando el bicentenario




Para mi sorpresa no son pocos los que están enfurecidos con la Fiesta del Centenario del Club Atlético Lanús. A más de treinta días de perpetrada, son muy contados los que se animan a sostener que no faltó nada. Al consultar al respecto, la mayoría me dice “¡siiii, muy linda fiesta...!” y cuando repregunto si no le parece que faltó la historia, los equipos, los jugadores, los dirigentes -bah, que faltó todo- son muchísimos los que me dicen “si, en eso tenés razón, no lo había notado”. Algunos se indignan en el momento, otros se van pensando. Pero no faltan los que dicen “siiii, tenés razón, pero la fiesta estuvo muy linda…”  Y la gran mayoría no entiende -o peor, no le importa- la gravedad de lo que en verdad está sucediendo en el club.   

El 2 de julio de 2012, en la nota “La reunificación de la Unidad”, escribí: “…hoy que los tiempos se acortan dramáticamente, me permito recomendar que él (Maron) y su agrupación comprendan que no puede ser candidato por la Unidad un dirigente que, más allá de sus grandes valores y cualidades que nadie puede discutir, durante los tres años de mandato de su sucesor, en la práctica, no formó parte de la misma. Para ser el presidente del club por la Lista Unidad, primero debería volver a ser parte de ella”. Casi tres años después nadie que esté cercano al club puede negar que Alejandro Marón y su grupo de colaboradores más cercanos fueron debilitando de a poco a la autoridad de los dirigentes de las demás agrupaciones que conforman la Unidad, incluso los de cargos electivos, esos que los socios votaron para que co-gobiernen de manera unitaria como ha sido invariablemente a partir de la reconstrucción de fines los ‘70 hasta hoy. Siempre existieron diferencias, es sabido, pero nunca tan profundas ni irreversibles como para destruir la condición que nos ha hecho grandes: todos juntos y el bien del club por encima de todo.

Al principio, la historia estaba en carpeta
No es un secreto para los socios más próximos a la vida institucional que el trato con los dirigentes a cargo de las diferentes actividades ha cambiado respecto de las últimas conducciones, y mucho menos que esa situación se ha extendido a los empleados del club. Ya no existe espacio para el disenso,  las redes sociales son patrulladas en busca de la opinión crítica para castigarla con la exclusión de la vida institucional. En el clima que se ha creado, todos, dirigentes, empleados, allegados y gran parte de los socios no encuentran motivación para seguir colaborando en un club de puertas cerradas y secretos compartidos por muy pocos. Demasiado pocos. Por ejemplo, me resultó imposible hasta ahora saber si la cobertura de TyC fue abonada y que bolsillo la pagó. Muchos dirigentes que conozco no lo saben. Es que últimamente, casi nada se sabe.

En ese estado de cosas, en un año dominado por las frustraciones deportivas, los granates de corazón llegamos al Centenario y dejamos de lado todo para celebrar como corresponde una existencia que nos enorgullece, para contar y también aprender de una historia cambiante y milagrosa como muy pocas más. Confiados, ya que durante cuatro años trabajó una Comisión del Centenario conducida por el ex presidente Emilio Chebel, un dirigente con muchos años en el club, que se ha caracterizado por fomentar y defender la unidad de la que siempre fue parte. En todo este tiempo el trabajo de la Comisión fue un secreto de estado. Sólo algunas esporádicas presentaciones, como las producciones fotográficas con las camisetas históricas, el video de la camioneta de Ramón Cabrero, y alguno que otro más. De acuerdo a la calidad de esos pocos trabajos difundidos el panorama resultaba esperanzador. Más cerca en el tiempo, la certeza de que la fiesta sería transmitida en directo para todo el país por TyC Sports presagiaba una jornada inolvidable, en pleno receso, donde los simpatizantes de todos los equipos del país conocerían y se sorprenderían de todo lo que nos pasó para llegar hasta aquí como el más solvente de todos los clubes de nuestro fútbol, y por lejos, el de mayor crecimiento en las últimas décadas, no mucho después de jugar con Piraña.

A la hora de la verdad, se optó por el humor de Ruggeri
El asunto es que la Comisión del Centenario realizó una fiesta imponente pero híbrida, sin contenido, sostenida por el esfuerzo de los periodistas deportivos que la animaron. Un grupo sin gracia de Morón. Una banda interesante pero de música instrumental. Un ambicioso espectáculo de teatro aéreo indescifrable, largo, lento y repleto de simbolismos poco simbólicos y el cierre de Los del fuego que habla por si sólo. En el medio, un chiste de mal gusto de Ruggeri, la nada feliz idea de pedirle a Huguito Morales -se sabe que la oratoria no es lo suyo- que presente al Negro Enrique. El Negro Enrique que se presenta sólo. Y la palabra del Presidente, que agradece a sus pares de comisión directiva y a sus antecesores más recientes, pero no sólo no los invita a subir, ni siquiera los nombra. No hay un solo video de otros tiempos, no hay un racconto bien leído e ilustrado de la historia. Parece que tampoco hubiéramos tenido ídolos deportivos. Ni Los Globe, ni Los Albañiles, ni los que nos ascendieron, ni los pibes que nos sacaron de la “C”, nadie merece un lugar en la fiesta.  Tampoco hubo coordinación con la transmisión televisiva, sus conductores no tienen datos certeros para estirar los muchos baches que se producen. En el final desfilaron algunos de los campeones de la Sudamericana 2013, los del Apertura 2007 y unos pocos del 96. De Mario, Lodico, Crespín, Nenito Baillie, por nombrar sólo a algunos de los que asistieron y nadie se enteró, todos ellos campeones de diferentes ascensos, quedaron al margen de los festejos, escuchando las palabras de de jugadores que, en varios casos, muy poca identificación tienen con el club. A la Urraca González, que no estaba en la lista de buena fe que calificaba para subir al escenario, lo llevó un socio indignado que conocía el camino. Y Armando puso la única nota de emoción de la noche.

Todos; socios e hinchas, periodistas, el resto de los dirigentes, nos encontramos que no hubo Fiesta del Centenario cuando ya era tarde. Hubo sí un impactante escenario, fuegos artificiales, desfile de los campeones Conmebol 96, el Apertura 07, la Sudamericana 2013, y una sola persona tratando de acaparar la noche: Alejandro Marón. Como si la historia granate empezara después de su aparición como dirigente, el escenario fue sólo suyo, mientras todo lo importante que nos pasó en  los cien años de vida del club Lanús, y sobre todo los muchos protagonistas del mayor milagro del fútbol argentino, asisten azorados a esta impensada declaración de guerra a la Unidad, exigen una explicación, y la urgente normalización institucional. Algo hay que hacer. La otra sería quedarse piolas, esperando el bicentenario.

Marcelo Calvente