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viernes, 28 de agosto de 2015

Minuto 70



Ojo. Tal vez la mejor virtud de esta versión de final de ciclo del equipo de Guillermo sea las enseñanzas que deja en cada actuación, tanto en el aspecto táctico como en el análisis individual de cada una de sus figuras. Lanús es una especie de muestrario de involuciones colectivas producidas por un mal llevado recambio, que pese al tiempo transcurrido el entrenador no puede resolver. El equipo nunca recuperó la solidez defensiva que le daban Goltz e Izquierdoz, y mucho menos el equilibrio entre líneas que entonces tenía, lo que lo hacía plantarse en campo contrario y ejercer presión en la salida del adversario de turno. Todo esto no significa que se trate de un elenco fácil de derrotar, mucho menos en instancias de definición mano a mano, y menos aún cuando actúa en condición de visitante. El problema es el juego, las ventajas que otorga, los altibajos anímicos de concentración, e incluso a veces la falta de convicción que algunos jugadores evidencian respecto de la idea futbolística que deben interpretar. Así y todo, Lanús se trajo de Córdoba un empate en uno con sabor a victoria, un resultado justo si se tiene en cuenta el tramo final, en el que sin brillar y con mucho esfuerzo mereció el empate que logró a un minuto del cierre, pero milagroso si se parte del inicio, el peor de los muchos malos que tuvo últimamente, saliendo a la cancha desconcentrado y recibiendo un gol antes del minuto de juego. Así anduvo hasta el minuto 70. Pese a las ventajas que recibió hasta ahí, Belgrano no se animó a ir por más, y como suele ocurrir muy de tanto en tanto, lo terminó pagando caro.

La insólita manera en que arrancó el partido condicionó el trámite. Desde esa corrida inicial que en tres pases puso a Belgrano arriba, Lanús no pudo encontrar su lugar en la cancha. Los dos centrales atornillados cerca de la medialuna propia, los laterales contenidos ante la distancia que debían recorrer para pasar al ataque, delanteros y volantes de espaldas al arco rival, tratando de recibir pelotazos largos y a dividir que partían de Gómez, el último hombre granate, que si alguna virtud justamente no tiene es claridad para entregar la pelota. Belgrano la recuperaba rápido pero, temeroso de la ventaja que tenía, no se animó a ir a fondo, esperó un adelantamiento granate que nunca ocurrió, porque así de largo como estaba, ni Lanús ni ningún otro equipo puede meter dos pases seguidos. El partido se hizo friccionado, con pierna fuerte de ambos lados, -que el árbitro brasileño no sancionó con la misma severidad- con los jugadores granates bien dispuestos para dar lucha pero no tanto para ofrecerse como receptores y generadores de juego, todo estaba a favor de Belgrano. Gómez y Braghieri se están haciendo más fuertes en la marca pero siguen jugando diez o quince metros detrás de lo que deberían. Ambos trasponen la línea media sólo cuando van a buscar por arriba en el área de enfrente, en las pelotas paradas. Prefieren pararse cerca del área de Ibáñez, y esa inexplicable y tozuda posición de la dupla central destartala todo intento colectivo del equipo.

Castelani lucha por un lugar entre los once del Melli
A los 70 del completo ingresó Sebastián Leto, y su ingreso produjo un cambio sustancial en el terreno de juego. Al talentoso delantero de cuna granate que había vuelto con gloria, con títulos y participaciones internacionales en Europa -aunque con varias lesiones a cuestas- desde el vamos la fortuna no lo acompañó. Sufrió un absurdo accidente que le costó dos operaciones de cráneo y una lenta recuperación con un desgarro en el medio, hasta que por fin, con un incómodo y llamativo protector en su cabeza, logró sumar algunos minutos ante Huracán, y a los 70 minutos de juego de un partido que venía mal para Lanús se metió en el partido sacudiendo a propios y extraños. A sus compañeros porque les dio un ejemplo de entereza y valentía, pidiéndola, luchando para tenerla, aguantando los golpes y la provocación de los rivales, que intentaron sacar partido de posibles temores y secuelas apelando a codazos, patadas y empujones. El Flaco no sólo no arrugó: se las arregló para jugar la pelota con criterio y contagió a sus compañeros con su noble sacrificio. El Grana empezó a crecer, Belgrano a refugiarse cada vez más atrás. La pierna fuerte siguió mandando, pero así y todo, con la batuta de Leto y el acompañamiento de los demás, sin generar peligro, Lanus se fue haciendo dominador. El estadio colmado la vio venir, los defensores de Belgrano se durmieron en el último corner, con la pegada de Ayala -que aparece cuando debe aparecer- y la potencia aérea en alza de Gustavo Gómez, llegó el empate que por su mayor entereza en el tramo final, Lanús mereció.     

Por delante quedan nueve compromisos por un torneo local que ya no pelea y dos Copas en las que aún está en carrera. Por detrás hay un rendimiento que no termina de conformar a nadie, con errores tácticos de larga data que a esta altura cuesta entender que persistan, y jugadores que alternan buenos y malos rendimientos, a tono con un colectivo que no terminar de funcionar como para soñar con grandes objetivos. “Es fútbol”, suele decir Miguel Russo y con eso explica lo mucho de inexplicable que tiene este deporte. Está claro que de no mejorar será difícil celebrar algo grande, pero también es cierto que a las mejorías de Gómez y Braghieri, Guillermo puede sumar los aportes de Martínez, Castelani, el Pampu González, Leto, Di Renzo, Aguirre y el demorado Almirón, con la columna vertebral que componen Araujo, Velázquez, Fritzler, Ayala, Junior y el Laucha Acosta, nombre por nombre, y pese a las dificultades de funcionamiento que el entrenador debe superar, alcanza para mantener las esperanzas, al menos, hasta el próximo compromiso.


Marcelo Calvente

miércoles, 15 de julio de 2015

La brecha



Después de un trámite para el olvido, casi sin llegadas y desconectados ambos equipos, Lanús se alzó con la victoria ante Atlético Rafaela por 3 a 0, con tres ráfagas de fútbol ofensivo, al menos esa es la sensación que le quedó a la mayoría de los hinchas granates que asistieron a La Fortaleza. Es que hace mucho tiempo que Lanús no gana por semejante diferencia, y siempre es  bueno empezar un nuevo segmento de torneo, luego de la renovación que se produjo en la mayoría de los planteles durante el receso de invierno, con un triunfo así de contundente. La verdad es que cuando a los 30' del complemento, Lanús se empezaba a nublar y a volver mal, dos errores increíbles de Germán Re le sirvieron el partido. Los parciales se fueron contentos, aferrados a la esperanza por lo que recomienza de la mejor manera, y no está nada mal. De cada uno depende hasta donde adentrarse en las tinieblas del análisis crítico, a veces es mejor no pensar. Yo no puedo.

Me cuesta convencerme que, futbolísticamente hablando, estamos bien, aunque entiendo las circunstancias que condicionaron el armado del equipo para el debut. Sin Acosta, sin Melano, sin Ayala, sin Leto ni Straqualursi, Guillermo apostó por los pibes: Valdez Chamorro, Di Renzo y González, con el debut de Román Martínez, y Junior Benítez como referente ofensivo, durante 75 minutos no pudo imponer su juego sobre un rival notablemente disminuido en calidad futbolística respecto de su versión más reciente, víctima de un mercado de pases que alivió sus finanzas pero debilitó a su plantel, cuyo destino de aquí a diciembre será luchar por la permanencia hasta el final. Y no puedo aceptar que el esquema táctico que Guillermo intenta imponer sea éste que vemos desde hace más de un año a esta parte: equipo largo, desequilibrado, sin mediocampo y distante entre líneas, que apuesta al golpe por golpe cualquiera sea su rival. Muy diferente del que supo ser hasta mediados del 2014, hasta que se fueron Goltz e Izquierdoz, aquel equipo que presionaba la salida del rival, bien metido en campo contrario, con los laterales al ataque, con Somoza metido entre los centrales lo más cerca posible de la línea media, cerrando con criterio cada una de las dos bandas. Un mismo entrenador, un mismo dibujo, una manera muy diferente de jugar y peores resultados. ¿Es que no logra aquel andar porque sus centrales no tienes las aptitudes de los que se fueron? ¿Y entonces porque recomienda la contratación de delanteros y volantes ofensivos que, para colmo, no tienen las características necesarias como para ocupar ninguno de lo los tres puestos que ofrece la idea de Guillermo en la zona media? Cosas que no se entienden

A esta altura del partido tengo que pensar que el entrenador está conforme con el plantel  que armó, aunque sea conciente que con este funcionamiento difícilmente pueda lograr la consecución de algún objetivo, aunque en el fútbol no existen los imposibles. Y que la conducción del club intenta de una manera responsable llegar a fin de mandato sin arriesgar, tratando de cuidar el dinero y promover entre los socios la paciencia para con la cantera, y la esperanza que mejores frutos pronto empezarán a madurar. Tal como están las cosas en nuestro fútbol, las instituciones que lideraron las competencias de los últimos años, Estudiantes, Vélez, Newell’s y Lanús, más Central, Huracán, Banfield, Argentinos y alguno más, pelearán por su permanencia en la elite de los que luchan por el título y la clasificación internacional, y pasarán a depender de su buen tino para conducirse de manera eficiente y austera, y por encima de todo, de la capacidad de producción de las respectivas estructuras formativas.

Sergio González, por fin, marco su primer gol en primera
Todos los equipos mencionados vienen cumpliendo en parte con sus expectativas: el ya emigrado Carrillo,Doffo, Mancini, Cervi, son sólo algunos ejemplos. Producir jugadores determinantes en ofensiva es la única alternativa de estos clubes para poder  sostener su economía y su nivel competitivo, el único camino para pelear de igual a igual con los grandes y su dinero de procedencia tan desconocida como el estado de las enormes deudas que cada uno de ellos viene arrastrando de las últimas gestiones. Es en este plano que Lanús, hasta hace muy poco el principal formador y el mayor vendedor del fútbol patrio, parece haber entrado en una etapa recesiva. La esperanza es Junior, y no mucho más: Valdez Chamorro, González, Astina, Di Renzo y los demás no alcanzaron aún la madurez ni el nivel necesario para lograr la titularidad.


De cara a lo que viene, la futura comisión directiva Granate que asumirá en diciembre tendrá que ajustar la mira sobre el fútbol infantil y amateur, y evaluar que es lo que no se está haciendo bien y que hay que corregir, puesto que en infraestructura y experiencia muy pocos clubes lo superan. Y por sobre todas las cosas, pensando en el próximo entrenador, definir una forma de jugar que sea común al plantel profesional tanto como a todas las categorías formativas, para no seguir produciendo volantes ofensivos que al llegar a primera se encuentran perdidos en esquemas en los que no encajan, y tampoco seguir careciendo de volantes doble función, un tipo determinado de futbolistas que últimamente no vienen apareciendo.

Es bueno para la salud de nuestro fútbol que aquellos equipos poderosos, como San Lorenzo y River, con Saviola y Lucho González, no hayan podido con Temperley y Unión; es muy bueno que Racing fuera goleado por Newell’s, y que el propio Boca, que contará con Tévez, nada menos, haya sufrido para vencer a Sarmiento por 1 a 0. El desafío para el resto es tratar de acortar la brecha que de manera abrupta e inexplicable se ha vuelto abrir respecto de los grandes de ayer, hoy y siempre, sin cortes ni quebradas y como si nada hubiera sucedido, como si recientemente River e Independiente no hubieran jugado nunca en la segunda categoría, y Tinelli no hubiera salvado al Ciclón de un seguro descenso, el que hubiera sido el segundo de su historia.

Marcelo Calvente

miércoles, 1 de julio de 2015

Rosas en el mar



La llegada de Román Martínez -proveniente de Estudiantes de La Plata con 23 partidos disputados en los últimos doce meses- bien podría ser un indicador de las intenciones de la conducción del club Lanús para lo que viene, siempre y cuando dicha contratación tuviera explicación a simple vista. Algunos opinan que es un buen reemplazante para Ortiz, quien seguramente seguirá su carrera en Independiente, lo que también es otro indicador. Otros, casi todos, se agarran la cabeza. Lo cierto es que el equipo de Guillermo fue perdiendo nivel competitivo con las partidas de varias de sus figuras porque de la unidad de criterios entre el entrenador y el presidente no surgieron decisiones acertadas a la hora de elegir los reemplazantes.

Algunas incorporaciones recientes fueron inexplicables desde el vamos, Monetti, Aguirre, Melivilo, o el error recurrente de buscar futbolistas poco propicios para el esquema táctico que el entrenador aplica a rajatabla -Pochi Chávez, Ortiz, ahora Martínez- futbolistas aptos para jugar únicamente de enganche o doble cinco adelantado, pero no de volante central, adonde les falta potencia y recuperación; y mucho menos de interno, donde padecen su falta de velocidad y su escasa vocación defensiva. Las últimas imágenes de Ortiz en Lanús, pese a que en su estadía entregó algunas buenas actuaciones y varios pases gol, son las de un tipo cansado de correr de área a área, fastidioso por tener que realizar un trabajo que no le gusta y para el que no es naturalmente apto, decepcionado en general, como varios otros integrantes del equipo que sienten lo mismo: que el sistema de juego de Guillermo se los termina comiendo. Una imagen que resume el momento futbolístico de Lanús, una nave piloteada por los Mellizos y capitaneada por Marón que hace dos años y medio soltó amarras con entusiasmo y convicción, y que ahora tiene que remar en un mar de dudas y desaciertos para tratar de terminar arribando a buen puerto.

La nueva incorporación de Lanús, Román Martínez
A días del reinicio de la competencia, que será triple, mientras los hinchas granates deshojan margaritas  pensando en delanteros, Lanús anuncia la llegada de un volante de 32 años con una carrera irregular y en baja, que viene sin haber realizado pretemporada y que para colmo de males sufrirá el mismo problema que su reemplazado: sólo puede jugar de doble cinco adelantado. Digo yo: ya que el plantel necesita uno o dos volantes, ¿no sería mejor incorporar jugadores que ya estén adaptados a este formato, o al menos que tengan la voluntad y la condición física y futbolística necesaria como para intentarlo? A veces las cosas no se entienden, y a excepción del didáctico profesor Valdecantos, tampoco se saben explicar. Igual, en el fútbol todo puede suceder. Digo con esto que por ahí Martínez la termina rompiendo, andá a saber; y también digo que es más fácil encontrar rosas en el mar.

Si la conducción del club, luego de un análisis profundo, entiende que la coyuntura exige precaución, que el clima del fútbol mundial y más aún el argentino está enrarecido y que da la sensación que todo está por explotar, yo estoy plenamente de acuerdo. Si la idea del presidente es dejar la institución lo mejor -y en las mejores manos- posibles, será una grata decisión que la masa societaria tarde o temprano sabrá reconocer, una salida decorosa para un ciclo institucional y deportivo que mucho había ilusionado al comenzar, en diciembre de 2012, y que tanto viene decepcionando de un año a esta parte, donde nada salió bien, ni siquiera la esperada fiesta del centenario.

Si en verdad así fuera, y el último tramo de mandato estará signado por la austeridad y el recorte de gastos, entonces el problema radica en la comunicación, porque de esto nada se dijo. Por el contrario, se declamó la búsqueda de valores de calidad, al menos un par de ellos, que por lo visto tardan más de la cuenta en llegar, y esa tardanza aumenta el fastidio de los socios esperanzados en la conformación de un gran equipo, tal como en principio se sugirió. Si vamos a tener que pelear el famoso campeonato económico, mejor sería que todos estemos enterados para acompañar el intento con más paciencia y mayor convicción.   

Al menos así lo sugiere nuestra propia historia. Cuando a punto estuvimos de quebrar quedaron solamente los que priorizaron al club por sobre sus propios bienes. Tipos que un día de le dijeron a su esposa “Vieja, puse nuestra casa en garantía por una deuda del Club Lanús”, tipos que golpearon puertas poderosas para pedir ayuda para la institución, tipos que pagaron deudas y sueldos atrasadas de sus propios bolsillos, que se arremangaron para hacer choripanes para el fútbol infantil, que vendieron rifas sin descanso ¡Qué digo tipos, si fueron héroes! En homenaje a ellos tenemos la obligación de recuperar el rumbo institucional y volver a poner al club por sobre cualquier interés personal o político de los dirigentes de turno, encaminarlo por la senda de la unidad sólida, verdadera y con lugar para todos que habrá que reconstruir.

Marcelo Calvente
   

martes, 23 de junio de 2015

El circo busca nuevo dueño



Mientras se juega la Copa América, y los hinchas de todos los equipos se entregan al frenesí del juego sustituto del fútbol, ese de navegar por las aguas de los programas radiales deportivos, las redes sociales, los foros de opinión y los distintos lugares de encuentros cotidianos, sumergidos en la búsqueda del trascendido, del dato preciso o de la tan esperada noticia de un pase que por fin se concretó. Son aguas turbias donde abundan los peces de colores. Mientras la pelota no rueda los hinchas de fútbol hacen rodar su imaginación. “Si compráramos a tal, si llegara a préstamo cuál…” Sueñan con un equipo mejor, con la llegada de grandes jugadores. Al final del juego casi siempre se sienten defraudados, pero todo pasa rápido. Enseguida vuelve la competencia y a sufrir se ha dicho. Algunos mirando la punta del torneo, otros la tabla de las Copas, otros metidos de lleno en la lucha por la permanencia, cada uno en lo suyo como si en el fútbol mundial nada hubiera sucedido últimamente.

Los tiempos vienen cambiando y también las comunicaciones. Las noticias impactantes producen una verdadera explosión mediática y dan la vuelta al mundo. Las imágenes más inverosímiles están al alcance de la mano durante algunos días y no se habla de otra cosa. Como si nada, hace un par de semanas nos enteramos que estalló la FIFA, que sus dirigentes deberán comparecer ante la justicia, y hasta el propio Blatter debió presentar su renuncia apenas horas después de haber conducido su reelección, un acto delirante en semejante contexto, en el que la implosión de la multinacional del fútbol asociado retumbaba en todo el planeta. El cambalache no es sólo argentino, pero nadie puede decir que lo agarra de sorpresa. Quien más, quien menos, sabe estos señores manejaban el más fenomenal negocio mundial: la comercialización televisiva del fútbol y la organización de los torneos internacionales. Dicho de otro modo: sin invertir capital, eso va por cuenta de los clubes, son dueños de los derechos del fútbol a nivel continental y mundial, y tienen la llave que permite que los gobernantes de turno de los países donde se organizan competencias internacionales puedan obtener enormes ganancias. Sólo tienen que cumplimentar las inflexibles exigencias de la FIFA: Construir hoteles y centros de información de lujo, estadios multitudinarios, caminos, etc, casi siempre gastos innecesarios pero propicios para la generación de cohechos y coimas millonarias. Por eso en el desierto sudafricano o en la selva del Brasil, los países organizadores de los dos últimos mundiales, se construyeron enormes estadios que no volverán a usarse. El transfondo es maquiavélico: los ciudadanos que se oponen a estos gastos desmedidos, como ocurrió en Brasil, o recientemente en Chile durante los primeros días de la Copa América, chocan con la candidez del público amante del fútbol en general, que celebra la realización de esos eventos, algo que se vio con mayor nitidez y dramatismo en la Argentina en 1978, donde la Copa del Mundo fue la carta de los militares genocidas para torturar, matar e intentar perpetuarse en el poder en medio de la algarabía popular, con los familiares de los miles de muertos y desaparecidos sufriendo en silencio su dolor.

La lucha por el poder parece ser a todo o nada
La conmoción por lo de la FIFA pronto pasó a segundo plano, es otra de las características de estos tiempos de noticias de impacto tan virulento como fugaz. Ya no se habla casi del tema pero la reconstrucción está en marcha de manera sigilosa, los derechos televisivos los manejará un nuevo grupo de dirigentes de todo el mundo que tendrá la dura tarea de transparentar la imagen y el funcionamiento de la casa madre, en donde el fútbol argentino había logrado una posición de liderazgo. El tema es que lo de la FIFA alcanzó a su subsidiaria argentina, que desde la muerte de Grondona viene a los tumbos, y que pronto tendrá una nueva conducción. El queso es enorme. Quien tome las riendas de la AFA pondrá un pié en la FIFA, y de su habilidad depende conservar la vicepresidencia que ostentaba el extinto ferretero de Sarandí. Pelean por el queso poderosos empresarios de medios, millonarios con ganas de seguir creciendo, y diversos grupos de dirigentes de los principales clubes, los que podrán aportar su experiencia y conocimiento de un negocio difícil como pocos. Por eso se apela a los golpes más bajos, haciendo aparecer escuchas de procedencia por ahora desconocida, escuchas de conversaciones normales, como la mantenida por Alejandro Marón con Julio Grondona respecto a la posibilidad de adelantar un análisis de laboratorio a un jugador que había ingerido un suplemento poco conocido, para luego ponerlo en el primer equipo sin correr riesgos. En una clara maniobra de descrédito para con uno de los pocos dirigentes que pese al caos que lo circunda mantiene su prestigio, uno de los holding de medios que aspira a tomar las riendas mezcló esa conversación con otras que sí detallaban ilícitos y componendas con Grondona como figura estelar.

Mientras la pelota no rueda en la Argentina y la Selección debe sostener su liderazgo continental con la conquista de la Copa América, el fútbol patrio empieza a jugar su futuro en la calle Viamonte. Por eso hay que asumir la competencia sin descuidar la situación financiera. Por lo menos hasta que se sepa quien es el nuevo dueño del circo, que papel tiene cada uno en el staff y cuál en el reparto.

Marcelo Calvente 
   

sábado, 6 de junio de 2015

Te acuerdas, fue hace justo un año



A la hora de analizar este pálido presente futbolístico de Lanús hay muchas opciones: le podés entrar desde el optimismo, con el recuerdo aún fresco de la última consagración internacional con éste mismo entrenador y con varios futbolistas del actual plantel, estuvimos en la cúspide de America. También desde el pesimismo, porque  el equipo dejó de tener aquel juego, y hace un año que no aparece. Podés abordarlo desde el análisis individual. Y ahí, sin joda, todo es más que opinable. Según mi parecer, por citar algunos ejemplos, Araujo, Velázquez, Ayala, Ortiz, Braghieri y Fritzler, que reconozco no están luciendo como en los buenos tiempos, siguen siendo valores indiscutibles y vigentes, sobre todo los dos primeros. Y sin embargo no me canso de escuchar de bocas granates, algunas comúnmente sabias, que con todos ellos se debe rescindir, sobre todo con los dos primeros.

También está el caso de Junior Benítez, Melano y en menor medida Valdez Chamorro, Barisone, Pasquini y Gómez. Son muchos los que opinan que no van, que está bien que se les haya dado oportunidades pero que no están a la altura de lo que se necesita para jugar en Lanús. Y yo pienso que no es así. Que Junior Benítez tiene enormes condiciones: notable ductilidad con ambas piernas, arranque demoledor sobre todo si es de contra, una condición física en verdad poco frecuente y valentía para arriesgar las piernas por no perder la pelota. Acepto que le falta continuidad, que por momentos se va del partido, que a veces pierde pelotas que no debería perder. Pienso que son falencias que vienen de una cierta inmadurez, y que pronto su comprensión le allanará el camino y cumplirá su natural destino de jugador de elite, al menos creo y deseo que así sea. Y a Melano no le pidan que juegue siempre como contra Godoy Cruz, son partidos que no se dan todos los días, pero es innegable que superó su larga y molesta dolencia, ya no da esa imagen de miedo o desgano que solía dar en su lento retorno y que mantiene sus tres virtudes determinantes, tanto que pocas veces coinciden en un mismo delantero: velocidad, capacidad de definición frente al arquero, y olfato rebotero y goleador. Ambos merecen un poco más de paciencia, y también los otros cuatro, aunque confieso que ahí no soy tan optimista. Quedan Monetti y el Bicho Aguirre, dos contrataciones inexplicables, el infortunio de Leto, y el único que no está en discusión, el delantero más desequilibrante del fútbol argentino: el Laucha Acosta, que como Gardel, cada día juega mejor. 

El diabólico William Ferreira, del Bolívar
Se puede decir que hay un plantel corto, y es verdad. Pero esa cortedad debería cubrirla la cantera. Y no se  puede decir que Guillermo no le dio oportunidades a los pibes del club, y tampoco se puede negar que los pibes que probó no funcionaron. Esto es fútbol, y como tal, sólo importan los resultados. Monteseirín tendrá su posibilidad por lo hecho en la Selección Sub-20, sobre todo en el Sudamericano de Uruguay que ganó Argentina brillantemente. De Pasquini puede decirse que trabajosamente se va ganando un lugar. Y Valdez Chamorro parece perfilarse para dar el salto de calidad que todavía le falta dar. A los demás habrá que esperarlos, y tal vez habrá que seguir esperando hasta que lleguen los que hoy juegan en 7ª. Es probable que sea por sus propias limitaciones, pero también que no entiendan el mensaje de su entrenador, que no les guste jugar de esta manera o no se sientan capacitados de cumplir con las indicaciones que reciben, como Astina, que intentó sin mucha convicción correr a Colazo y terminó perdido. Seguramente Guillermo debe estar al tanto del asunto. Seguramente sabe que debe mejorar su relación con el plantel. Nadie es perfecto, y solamente se supera aquel que tiene la inteligencia para comprender y la voluntad para trabajar hasta lograrlo. El balance de Guillermo va de mayor a menor y su equipo fue perdiendo categoría a causa de las necesarias ventas, pero es en parte también su responsabilidad no haber logrado contratar algo bueno y barato, Forest 444. Hace más de un año que el equipo perdió el equilibrio y no se advierte mejora, solo esporádicamente, como ante Central.  Lanús llegó a su cenit en la Libertadores 2014, y de ahí en más todo fue retroceso, con las nosecuantas estrellas que no pudimos conseguir en el medio. 

Esta tarde, en cancha de Temperley, el Grana juega su último partido de un semestre para el olvido, y andá a saber cómo sigue la cosa en julio, cuando termina el receso. Quien se va, quien se viene, y sobre todo cómo se gasta la plata, teniendo en cuenta que técnico y conducción institucional cesan a fin de año. Quedan seis meses para recuperar el nivel y el funcionamiento colectivo que fuimos conseguir en el primer semestre de 2014, aquel equipo corto, con presión ofensiva, certero y expeditivo en el fondo. ¿Quién te dice? Parece mentira que ya ha pasado un año, desde que Paolo e Izquierdoz nos cantaron el adiós, y nada volvió a ser igual. Así es el fútbol. Como el tango, un lamento que se baila. La pelota pega en el palo y entra, y celebrás un título, o pega y se va, y todo se derrumba. Cada tanto vuelvo a pensar lo cerca que estuvimos de ganar esa Libertadores 2014. Había que superar a un hijo, San Lorenzo, y el finalista era más limitado que el Ponte Preta. No se pudo. Y no me puedo olvidar lo que sentí el 8 de mayo de 2014, la noche en que todo empezó a fallar, ni bien salió el zapatazo diabólico del uruguayo de doble apellido del Bolívar, ese William Ferreira y Laputqtp…   

Marcelo Calvente

miércoles, 27 de mayo de 2015

Los hinchas y los socios



Primero lo primero: el empate en Rosario y mucho más la buena actuación del equipo, conforman de por si una excelente noticia. Aunque a decir verdad, Lanús no se alzó con la victoria que holgadamente mereció porque Patricio Lusteau, con la ayuda de sus colaboradores, una vez más lo perjudicó de manera brutal. Hasta los 35’ del complemento, el Grana ganaba 1 a 0 con cierta comodidad, superando al local en llegadas y situaciones de gol, y habiendo desperdiciado poco antes la más clara en los pies del Pampu González. Al pibe por ahora las cosas no le salen, y encima la fortuna no lo ayuda ni un poquito: Caranta, con un rebote milagroso, le tapó un mano a mano que definía el partido. Central ya no tenía ideas pero igual intentaba, Lanús lo martirizaba en cada contra; el final estaba escrito, casi sellado. Y entonces apareció Lusteau, para la mayoría el mejor árbitro argentino del momento, a quien su corazón vuelta a vuelta le manda pitar contra Lanús, y así fue: a diez del cierre le regaló un penal al local, sanción que cambió definitiva y abruptamente el rumbo del partido hacia la ruta del despojo y la injusticia.

Viniendo por detrás de la jugada y lo suficientemente lejos como para no ver lo que sucedía a las puertas del área chica de Monetti, donde ya sin ángulo, el petiso Niell genera el contacto con Araujo y se deja caer de manera tan evidente que incluso ameritaba la amarilla para el delantero, verdugo habitual de Lanús. En lugar de apoyarse en su colaborador, ubicado en la banda más alejada a la jugada, quien no le señala falta alguna, el juez cobra a distancia lo que no vio, lo que no pudo ver porque no existió ni en la más rebuscada de las tomas de la TV ni en el más pelotudo de los comentarios de Alejandro Apo. Es grave, casi indefendible, que un árbitro que dado su posición lejana se sabe protegido reglamentariamente para no dictar fallo alguno se atreva a tomar tamaña decisión. Cualquier árbitro -menos Lusteau- pitaba saque de arco. Tal vez fue su corazón que le dijo “penal, fue penalazo, seguro que fue penal…”  Ya antes, en el primer tiempo, el mismo juez de línea omitió informar un puntapié sin pelota de Andrade contra Valdez Chamorro ocurrido ante sus ojos, y encima tuvo el atrevimiento de solicitarle al juez principal que expulse a Guillermo, que indignado e incrédulo le reclamaba por su inexplicable comportamiento. Para salvaguardar su honor, es hora de que Lusteau reconozca que es hincha de Banfield, o que hace mucho lo dejó una novia que vivía en Lanús; que diga que de muchacho cobró varias veces a la salida de La Casona, o lo que sea, y que por eso cuando dirige a Lanús el corazón lo traiciona. Que lo diga y se acabó: no lo dirige más, y sigue adelante con su promisoria carrera arbitral despojado de rencores personales y sin cagar a nadie. Peor sería que la opinión pública sospeche que invariablemente bombea al Grana por alguna otra razón menos pasional. De todos modos no es una buena señal que la prensa no haya tomado nota, ni que Miguel Scime, el mandamás de la no se qué de los árbitros argentinos, no haya anunciado sanción alguna. El domingo próximo, lo más campante, Lusteau dirigirá Vélez-Boca, el partido de la fecha.

Lusteau, una vez más, perjudicó notoriamente a Lanús
Dicho esto,  lo más destacable de la 13ª jornada es que pese a que venía bastante mal, Lanús produjo una más que aceptable actuación en Rosario, dominando desde el inicio y  acallando el fervor de un estadio que de inmediato comprendió que iba a tener una tarde difícil. Como hace mucho no ocurría -y sólo ocurre cuando Guillermo pone dos delanteros y suma un volante- Lanús no fue largo. Estableció presión tapando a los marcadores de punta con Acosta y Junior, y el resto ahogando a los que intentaban armar juego en la zona media. Impuso domino y dispuso de varias situaciones, la mayoría de ellas recuperando la pelota en campo rival y agarrando mal parada a la defensa de Central, con ataques profundos y de variadas maneras. Con el buen aporte  de Ortiz y Valdez Chamorro en la gestación, y con Lautaro Acosta y Junior Benítez -de gran primer tiempo- en la zona de fuego, Lanús fue acumulando meritos y llegó al gol a los 25’ de la etapa inicial, luego de un saque de meta en donde la defensa local dudó como en toda la tarde, Chamorro la peinó, Junior superó a su marca con una buena recepción, y definió con gran recurso técnico y pasmosa serenidad, en el segundo intento, mano a mano con Caranta.  


En el complemento poco varió. Central intentaba con Barrientos y  Servio, que no encontraban conexión con los de arriba. Lanús se mantuvo compacto, fue conservador y muy combativo. Si bien el habitual estiramiento no se produjo, al menos no tanto como en otras oportunidades, aparecieron espacios a las espaldas de Ortiz, donde Gómez demostró sus defectos de siempre: suelta las marcas para retroceder, carece de la base formativa  que indica que no se rechaza hacia adentro, jamás; ni que nunca, nunca, nunca, se debe dejar corto un despeje. Con todo, este Lanús de Guillermo que parece acercarse al final de ciclo dejó bien en claro que pese a su plantel poco numeroso y menos equilibrado, en las difíciles suele aparecer la estirpe del equipo que no hace tanto supo ser, y con eso le alcanza para estar a la altura de los mejores del ámbito local, que no siempre son los que tienen los planteles mas numerosos ni los futbolistas más cotizados.

Se acercan tiempos claves para el Grana, que hoy enfrenta en Salta a Atlético Tucumán por la Copa Argentina, el lunes próximo recibe a Olimpo y seis días después visita a Temperley, el último compromiso antes del receso. Habrá que prenderle una vela a la venta de Melano, y decidir cuánto invertir en dos o tres refuerzos para afrontar un semestre de tres competencias. Los hinchas, se sabe, arrancarán con sus reclamos. Mientras uno exigirá que hagan un intento por Cavani, otro gritará que vuelva el Pepe. En cambio los socios están preocupados: la AFA, está a la vista, perdió definitivamente el rumbo. Después de cuarenta años de conducción unipersonal de Grondona, pronto será un bebé que empezará a caminar en el mundo de los derechos y los deberes, de premios y castigos justos, de normalidad política y de libertad de opinión. Por eso los principales dirigentes traman acuerdos y contubernios de cara a la asamblea electiva de octubre tratando de mantener un pedazo de poder, mientras el fútbol argentino se derrumba en sus narices.

Los socios de Lanús, los más concientes, piensan en el déficit anual, en lo lenta que viene la producción de la cantera, en lo complicado que será seguir cerrando operaciones convenientes como ha sido hasta ahora,  y quieren saber de qué manera van a encarar el semestre futbolístico tanto el entrenador, cuyo contrato culmina diciembre, como la conducción del club, que también en ese mismo mes termina su mandato.

Marcelo Calvente

martes, 12 de mayo de 2015

Entre el corazón y el carnet



Lanús empató 1 a 1 con Tigre de local por la 12ª fecha, y agudizó su crisis futbolística producto de una suma de imponderables y otra suma de desaciertos de quienes toman decisiones. Los números lo dicen todo: 16 puntos producto de cuatro victorias, cuatro empates e igual cantidad de derrotas, con 13 goles a favor y 14 en contra, lejos de los de arriba y más lejos de aquel equipo que supo ser hace tan poco tiempo.

Después de una primera parte en la que fue superior poblando la zona media con el aporte Junior Benítez colaborando en la creación junto al Marciano Ortiz, sin extremos, con Melano sólo arriba, Lanús fue dominador pero le faltó profundidad. La apertura del marcador fue a los 25 minutos de juego con un remate de media distancia de Ayala,  jugador ambivalente que por momentos luce tácticamente sabio, en otras comete errores infantiles, el paraguayo es una de las opciones de ataque más redituables. Le pega no del todo bien y no tan fuerte, pero su principal virtud es entrarle recto al balón para que no se eleve y lograr que pique en la cara del arquero, algo que viene consiguiendo muy seguido y que generalmente termina en gol o rebote propicio. El Grana se fue al descanso siendo justo ganador, pese a que Tigre, con lo poco que atacó supo inquietarlo. El completo fue el mundo del revés, y todo salió tan mal que vale la pena buscar el video y volver a verlo.
    
En el reinicio, indudablemente desconforme con la posición de Junior, Guillermo lo mandó a jugar bien de delantero, seguramente pensando en una contra que Lanús nunca sacó. El trámite fue una continuidad interminable de llegadas de Tigre. El equipo granate logró pisar campo contrario recién a los 25, cuando Melano corrió una pelota perdida, le hicieron una falta tonta y Javier García sacó el remate desde 30 metros de -¡otra vez!- Ayala, que se metía junto a su palo izquierdo. Lanús no volvió a generar otra situación de peligro. Fue muy largo, con las líneas lejanas entre sí, y como siempre que esto ocurre, y ocurre casi siempre, las espaldas de Araujo y Velázquez, veteranos injustamente condenados a los largos recorridos, fueron un calvario. Araujo padeció las locuras de Firulete. Cuesta creer que se trata del mismo Alejandro Silva que  jugó la final de la Libertadores 2013 para Olimpia del Paraguay como titular indiscutible ante el Mineiro de Ronaldinho, en la que marcó un gol. Ante Tigre actuó de “8”, en el que supuestamente es su lugar en la cancha, y jugó un partido de terror, corriendo la deriva, perdiendo marcas, entregando mal, bartoleando por demás, lo suyo fue un concierto de desaciertos. Por el otro lado Pasquini, que arrancó entendiéndose con Velázquez, de a poco fue desdibujándose hasta extraviarse por completo del partido, a punto tal que pese a no tener ningún relevo con características defensivas, el entrenador lo reemplazó por Valdez Chamorro cuando Lanús aún estaba 1 a 0 arriba.

Ayala, la principal carta de gol de Guillermo
El dominio de Tigre se mantuvo hasta el final, sus ataques siempre fueron a fondo y lo pudo ganar incluso en  el último minuto de descuento. Hasta aquí, jamás el equipo de Guillermo se mostró tan pobre de ideas de manera continua durante 45 minutos. El empate fue un milagro, pese a que en el gol de Tigre hubo dos faltas que Pompei no sancionó: el off-side de Goñi al convertir, y el empujón previo de Rincón a Monetti que casi lo manda al fondo del arco, dos faltas muy groseras que ni el juez ni su colaborador señalaron. Lo peor es ver el desconcierto, la preocupación y la falta de confianza reflejada en la cara de algunos jugadores de Lanús, algo que se repite y se agranda fecha tras fecha.

Lo más rescatable fue que pese al marco decepcionante y algunos silbidos entendibles por la pobreza de lo ofrecido por el equipo, la mayoría de los socios se fue en silencio, con más preocupación que bronca, comprendiendo que no es hora de insultos, sino de acompañar, de estar atentos; se juegan cosas muy importantes y hay que sostener el prestigio conquistado en los últimos años. Aunque hay recursos y existe la posibilidad de reforzarse con tres futbolistas de primera línea de cara al próximo semestre, cosa que piden a los gritos los hinchas de todos los equipos, los socios de Lanús saben que semejante inversión estará a cargo de una conducción que culmina en diciembre, y que no viene acertando últimamente en ese rubro ni en ningún otro. El receso está ahí nomás, y los socios de Lanús, los más cercanos, los de siempre, se preguntan si vale la pena gastar lo que pronto va a escasear con Guillermo al frente, porque aunque lo sacó campeón, hace mucho que no le encuentra la vuelta a este plantel y todo indica que partirá al finalizar su contrato en diciembre. Sospechan que jugando así será difícil vender en grande, y no dudan que todo se derrumba si no se vende. En el fondo de su corazón esperan un gesto de dignidad del entrenador, si es que en verdad entiende que con este plantel su ciclo está cumplido.

Con el corazón de hincha se sueña con un equipo mejor, como fuimos hasta hace tan poco, tan poquito, apenas un año y medio atrás, mientras que con el carnet de socio que conoció otros tiempos y otras desventuras se observa lo que viene con verdadera preocupación.

Marcelo Calvente