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martes, 5 de marzo de 2013

Jugando a ser Manolo Silva


El 5 de marzo de 1942, hace exactamente 71 años, nacía Ángel Manuel Silva, uno de los más grandes ídolos de la historia de nuestra institución. En homenaje a su inolvidable figura, Corazón Granate reproduce la nota publicada el 22 de septiembre de 2012.

Como ocurre en toda historia de amor, el romance eterno entre el hincha y sus colores es una sucesión de grandes y pequeños recuerdos, algunos muy felices, otros desgarradores. Las primeras imágenes que recuerdo de Lanús datan de 1964 y fueron multitudinarias y festivas. Yo desconocía el significado de la palabra gloria pero comprendía que se trataba de eso que estaba presenciando de la mano de mi viejo.  Click: La vuelta olímpica. Click: El Nene Guidi en andas. Click: Las fotos de Silva y Acosta en los diarios y revistas, y la media cuadra hasta mi casa sobre los hombros de mi viejo y un cucurucho de papel de diario lleno de maníes calentitos. La primera división, la fama de los Albañiles, el respeto de los rivales. ¡Que humildemente orgullosos estábamos los hinchas de Lanús por entonces!  Aquella época de alegría me duró menos que el acné. Snif…El descenso en 1970. Click: El ascenso del 71, y snif… el inmediato retorno a la “B” en el 72. En el 73 no estuvimos ni cerca de volver, en el 74 nos eliminó Estudiantes de Buenos Aires...

Manuel Ángel Silva, ídolo por siempre
Corría el año 1975. Aquella tarde, en cancha de Huracán, cuando todo estaba dado para ascender a primera, fui uno de los quince mil granates perplejos que vieron festejar a los quinientos hinchas de San Telmo presentes. Pero eso no fue lo peor. Lo que me partió el corazón fue ver desde cerca los despiadados insultos de muchos granates a Manolo Silva, mi ídolo de la infancia, aquel al que invariablemente solía jugar a ser. Manolo se había perdido varios goles cantados. Recuerdo su cara de dolor y de humillación, lo vi de cerca pegado al alambrado, detrás del arco que da a la avenida Vélez Sarsfield. Lo vi sufrir ante cada situación desperdiciada y ante cada insulto recibido. Llorando lo vi llorar al finalizar el encuentro que ganó San Telmo por 1 a 0. Ángel Manuel Silva, que ese día jugó su último partido, se encaminaba a los vestuarios en el marco de la peor despedida, mientras aquel pibe que fui jugando a ser Manolo Silva dejaba atrás la niñez viéndolo retirarse viejo y vencido, reprobado por sus propios hinchas.

Sin embargo, el libro de Néstor Bova -indispensable, necesario, hay que tenerlo siempre a mano- hace unos días me entregó algunas precisiones reveladores sobre aquel suceso. En mi memoria estaba claro de que en los albañiles, Silva era el que tocaba y Acosta el que la metía. Reforzaba esa idea el hecho que el paraguayo se había consagrado goleador del Metro 67, por entonces toda una hazaña para un jugador de cuadro chico. El Baby Acosta jugó 174 partidos y convirtió 89 goles, ocupando la tercera posición en la tabla histórica de artilleros granates. Para mi sorpresa, Manolo Silva ocupa el cuarto lugar, con dos conquistas menos pero con algunos partidos más. En el libro “96 años de historia granate” pude revivir aquellas jornadas doradas de “Los albañiles” que se fueron perdiendo en mi memoria; el ascenso del 64, el 7 a 2 en Quilmes,  los 7 goles a Chacarita que a la postre sería campeón y aquel 4 a 1 con baile al Racing de José, con Manolo jugando uno de sus mejores partidos.

Ángel Manuel Silva, después de triunfar en Newell`s entre el 71 y el 73,  luego de un paso sin brillo por Banfield en el 74, volvía a Lanús en el 75, aunque demasiado golpeado. Durante el extenuante torneo de ascenso fue el más respetado por todos los rivales, figura y referente de un equipo que tenía como destino ser campeón, y en la derrota cargó sobre sus hombros con toda la bronca de sus hinchas. Y otra vez el libro de Bova y otro dato revelador: En aquel torneo, Silva fue el máximo anotador del equipo con 18 goles, y estuvo en cancha en 35 de los 43 partidos que jugó Lanús, que terminó recibiendo uno de las más inesperadas derrotas de su historia ante San Telmo. Y otra sorpresa: El Ángel que en mi memoria se retiraba viejo y vencido, apenas tenía la edad de Cristo. ¿Tan mal había jugado ese partido? ¿Tanto como para gritarle "¡Vendido!" como para putearlo con odio, como para chiflarlo sin compasión?

Lodico, una gloria viviente, habitué del Polideportivo del club.
Caminar por el Polideportivo un día de semana es tropezarse con nuestra historia. Es comparar aquellos terrenos imperfectos donde la hacíamos rodar como podíamos, con el césped sintético de las canchas construidas sobre ellos. Es quitar de la vista lo mucho construido para encontrarse con aquella inmensidad regada de tuercas y tornillos que fuera tan nuestra y que tanto se parecía a la felicidad. Y en estas canchas donde hoy miles de pibes se prueban con la misma ilusión que todos tuvimos, se puede ver a recordados futbolistas granates de distintas épocas, como Ramón Cabrero,  Gilmar Villagrán, Julián Kmet, y el Turco Salomón, entre varios otros,  entregados a la tarea de formar a esos privilegiados que logran el honor de vestir la casaca más bella.

Me encuentro de manera casual con José Luís Lodico, arquetipo del vecino-jugador-hincha que ya no existe, y un extracto perfecto de nuestra identidad futbolera, protagonista de aquel partido que marcó mi existencia hasta generar esta nota. Me saco una foto con él. Click. Lodico sabe el fin de la historia: “Manolo llegó al vestuario llorando, decía que había sido su culpa. Todos sabíamos que no podía correr, lo infiltraron y lo mandaron a la cancha  por lo que significaba su figura, sobre todo para los jugadores de los rivales más humildes. Pero no debió haber jugado, se lo pidieron y no se quiso negar. Fue terrible, se perdió goles hechos ¡Si ni patear podía! Le quedó el sabor amargo de una despedida que no merecía, y como estaba convencido que había sido su culpa, estoy seguro que lo lamentó hasta su muerte”, me dice un nostálgico Pino Lodico aferrando la mano de su nieto, que pugna por escaparse.  

Manolo murió a los 61 jugando al fútbol en el potrero. No tuvo perdón ni revancha, pero su talento, la estampa de crack desgarbado, el jopo rebelde y los números de su trayectoria, sumados al paso del tiempo y a sufrimientos peores, finalmente le devolvieron el merecido reconocimiento y los mismos hinchas que entonces lo putearon, luego le otorgaron el sitial destacado que siempre debió ocupar en el podio de los que forjaron parte de la historia del Club Lanús, y con su entrega y su talento le sacaron brillo hasta volverse inmortales.

Marcelo Calvente
marcelocalvente@gmail.com


8 comentarios:

  1. Muy linda y emotiva nota...Te felicito...me hiciste remontar a la época en que iba a la cancha con mi viejo (quien hoy ya no está). De chico también lo tenia a Manolo como ídolo. Pienso que Nuestro Querido Club LANUS tendria que convocar a los familiares de Silva y entregarles un presente en algún entretiempo para brindarle el merecido reconocimiento (si bien algo tarde) a quien dejó todo su talento con nuestra hermosa camiseta....Abrazo. Sergio...

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  2. recuerdo bien ese partido, Marcelo..Ramirez fue nuestro verdugo..Y en la tribuna èramos pocos los que sabìamos que Manolo estaba desgarrado y que apenas podìa correr. De todos modos no merecimos perder... Me depongo en ese pensamiento.. Ya fue, dirian los pibes.

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  3. hola mi nombre es joel silva y soy nieto de manolo o como yo le decia "abuelo chiche" me encanta leer notas que lo describen cuando estaba en su epoca de futbol, ya que yo no existia todavia. hoy todavia nunca pude ver un partido de el solo fotos y recortes de diarios que mi abuelo junto. en fin si alguien sabe de algun video se lo agradeceria de corazón. joelsilva10 hotmail.com . gracias, siempre lo extrañamos!

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    1. Habría que pedirle a Gonzalo Bonadeo que seguro tiene alguna filmación de es época , Calvente , tenés forma de contactarlo a Gonzalo.? - Jose Néstor Ruiz

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  4. Joel: Gracias por tu comentario, lástima que esta historia que cuento narra su retiro sin gloria, pero quiero que sepas que es cierto que mis primeras imágenes de Lanús en la cancha de la mano de mi viejo y de mis tíos jugadores fue el asenso de 1964, y hoy tengo más de cuarenta años de socio. Tu abuelo fue un jugador genial, su talento y su andar particular lo distinguieron como un jugador único, más que distinto. Su recuerdo va a estar ligado por siempre a la historia de Lanús, el club que está protagonizando el milagro más grande del fútbol argentino sin bajar las banderas que valores de la talla de tu abuelo nos legaron. Te mando un abrazo granate y acercate sentimentalmente al Club Lanús, adoptá estos colores, vas a estar más cerca todavía de tu abuelo. Marcelo Calvente

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  5. Joel tu abuelo fue un Gran Idolo de Lanus , si hasta llego a jugar algun partido en la seleccion y era muy famoso por los albaniles , cualquier tipo de mi edad , 60 , sea del cuadro que sea recuerda a los albaniles de Lanus. Saludo para vos y tu flia .Al Club Lanus que se ponga en contacto con Joel y en un entretiempo que le entreguen una plaqueta en homenaje al Gran MANOLO SILVA . Jose Nestor Ruiz

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  6. Hola paradojicamente mi nombre es Monica Silva, orgullosamente hincha d Lanus desde siempre y logre vestir esos colores jugando al basquet en el club durante mas d 12 años, se siente maravilloso tener la camiseta puesta. Agradezco ts notas, ts reflexiones, la respuesta dl nieto d manolo silva y su recuerdo. Creo q hincha arg es excitista y punto x eso ese desagradecimiento hacia el idolo. Lodico q ejemplo, q jugador, q caballero y q capitan dentro d la cancha, hermoso recuerdo. Gracias

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  7. Marcelo,
    felicitaciones por la nota y el recuerdo, muy bueno. Creo que el comentario de Mónica es la síntesis de como vivimos el FUTBOL TRIUNFALISTA. Me encanta ver a Lodico, de chico lo vi jugar en la cancha y era un lujo con la 5, como lo fue también Cabrero.
    Los triunfos son consecuencia de un todo, si no hay amor, institución, manos limpias, es dificil tener club. Hoy creo en Lanús renacen esos valores y por eso se lo respeta en el país. Yo vivo en Los Molles, San Luis y me siento orgulloso de que mi abuelo me haya hecho sentir la emoción de ser hincha de Lanús. El club es como un país chico y construirlo como hace años lo están haciendo las distintas comisiones directivas es algo para resaltar y estimular su continuación.
    Un abrazo grante desde Los Molles para todos quienes lean este blog. Gracias. Dario Massimilla

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